¿Cómo integran los inversores de impacto los temas sociales y medioambientales?
Los mercados morales como el de la inversión de impacto asignan valor al impacto social y medioambiental de sus productos y servicios, pero la falta de estándares de medición puede derivar en prácticas de ‘impact washing’ o en parálisis del mercado.
A medida que la conciencia social adquiere cada vez más importancia en el mundo empresarial, los indicadores de éxito deben ir más allá del rendimiento financiero e incluir el impacto más amplio de las operaciones. Pero, sin normas o herramientas universalmente aceptadas para medir estas métricas, ¿cómo puede supervisarse el cumplimiento de los objetivos sociales y medioambientales? ¿Y cómo influirá eso en el desarrollo de los llamados mercados morales?
Guillermo Casasnovas (Profesor titular del Departamento de Sociedad, Política y Sostenibilidad de Esade), Lisa Hehenberger (Profesora titular del Departamento de Dirección General y Estrategia de Esade y directora del Esade Center for Social Impact) y Kyriaki Papageorgiou (Norwegian University of Science and Technology) han estudiado la irrupción de la inversión de impacto en España y a nivel global, centrándose en las herramientas de medición que permiten a los inversores incorporar sus objetivos no financieros en sus prácticas diarias, y en cómo estas herramientas están influyendo realmente en el desarrollo del mercado.
La inversión de impacto consiste en invertir en empresas y fondos con la intención de generar tanto rentabilidad financiera como un impacto social y/o medioambiental medible. Por tanto, la medición es una parte integral de la práctica de la inversión de impacto, hasta el punto de definir los propios límites del mercado de inversión de impacto.
La investigación de Casasnovas, Hehenberger (que también es profesora en los programas MBA y Executive MBA de Esade) y Papageorgiou ha sido publicada en el Journal of Management Studies y ofrece aportaciones clave a la literatura sobre los mercados morales y profundiza en nuestra comprensión de la evolución del mercado y la medición del impacto.
Impact washing
La toma de decisiones está cada vez más influida por retos globales que trascienden las prioridades empresariales, ampliando la distancia entre crecimiento y legitimidad. Este conflicto ha provocado una explosión de soluciones de mercado a los retos sociales y medioambientales: los llamados mercados morales. Pero, aunque sectores como la energía renovable, la moda sostenible o la alimentación ecológica dicen centrarse en el bien común, la ausencia de estándares reconocidos impide evaluar de forma precisa sus logros.
Muchos actores del sector de la inversión de impacto están preocupados por la dirección que está tomando este mercado
Esta falta de normas globales aceptadas da lugar al riesgo de impact washing, ya que los actores pueden afirmar que adoptan prácticas sostenibles y éticas sin aportar pruebas. Aunque muchas empresas e inversores actúan de forma genuina, la falta de transparencia impide que haya una verdadera rendición de cuentas y un cambio real.
La principal motivación de este estudio fue constatar que muchos actores del sector de la inversión de impacto están preocupados por la dirección que está tomando este mercado. La inversión de impacto permite internalizar externalidades negativas (además de las positivas) que los inversores tradicionales no tienen en cuenta. Tiene el potencial de convertirse en un enfoque transformador de la financiación, superando las limitaciones de la llamada inversión ESG o inversión sostenible. Sin embargo, también existe el riesgo de que se convierta en una práctica más que refuerce el statu quo de los mercados financieros, con inversores que anteponen la rentabilidad financiera por encima de todo.
Recogida de datos
A partir de seis años de datos cualitativos y detallados sobre el incipiente mercado de la inversión de impacto en España —que actualmente ronda los 3.300 millones de euros—, los investigadores analizaron cómo los objetivos sociales y medioambientales pueden materializarse en prácticas concretas que den forma a las estructuras del mercado y del lugar de trabajo. Los datos se complementaron con una década de información detallada del ámbito global de la inversión, e incluyeron entrevistas, observaciones y archivos procedentes de administraciones públicas, entidades sociales, gestoras de fondos, eventos del sector, reuniones con inversores de impacto, informes y medios de comunicación.
Los investigadores contaban con un acceso privilegiado al emergente mercado español, ya que han desempeñado varios roles importantes dentro de él. Entre ellos, han sido actores clave en la promoción de la inversión de impacto en España, han lanzado programas de aceleración para empresas sociales, han trabajado con el grupo de trabajo del Consejo Asesor Nacional sobre Inversión de Impacto y han participado en consejos asesores de fondos de inversión de impacto, entre otras iniciativas.
Los mecanismos de inscripción del impacto
El análisis reveló tres mecanismos clave mediante los cuales la medición del impacto configura las prácticas del mercado: la delimitación de los límites del mercado moral, la contabilización de los problemas sociales y la redefinición de las estructuras de gobernanza.
El impacto social y medioambiental se define estableciendo límites conceptuales. Para superar los retos de interpretación subjetiva de estos conceptos, las herramientas de medición obligan a los actores a definir objetivos de impacto específicos que favorecen una comprensión compartida de las prácticas aceptables y permiten delimitar el alcance de sus estrategias. Así, se pueden concretar responsabilidades y dividir el concepto general de “impacto” en partes manejables y objetivos concretos. Este mecanismo permite convertir el impacto en algo tangible y operativo, aunque también deja ciertos elementos fuera de la ecuación.
Para contabilizar los problemas sociales, el impacto social se cuantifica e incorpora a los marcos de decisión financiera. Cuando el impacto social se vincula a incentivos, sus consideraciones se integran en el proceso de creación de valor, ganando visibilidad y relevancia. Las herramientas de medición del impacto son fundamentales para que los actores del mercado puedan aprovechar datos concretos que informen sus prácticas y configuren sus incentivos.
Cuando los mercados empiezan a contabilizar el impacto social y medioambiental, dejan de tratar los grandes retos comunes como meras externalidades
Cuando cambian las prioridades organizativas y se introducen nuevas métricas e incentivos, se redefinen los sistemas de gobernanza. Se crean nuevos roles y prácticas para que las gestoras de fondos, organismos públicos y otros actores del mercado puedan superar los esquemas organizativos previos. Es el caso, por ejemplo, de gestoras de fondos que miran más allá de la rentabilidad financiera, administraciones públicas que adoptan enfoques más flexibles o agencias reguladoras que apuestan por soluciones innovadoras. A medida que se desarrollan los sistemas y los roles, la comprensión del impacto se amplifica, alimenta el ciclo de inscripción y favorece el cambio del mercado.
Implicaciones a nivel de mercado
Como muestra el artículo, dependiendo de cómo se mida y gestione el impacto, estos mecanismos pueden dar lugar a diferentes alcances, incentivos y roles. Como ilustra el gráfico, cuando el alcance es sistémico, los incentivos son ambiciosos y los roles son novedosos, probablemente se genere un cambio disruptivo en el mercado —aunque también existe el riesgo de parálisis si los actores no logran incorporar esos cambios radicales—.
Por otro lado, si el alcance se limita a un tema muy específico, los incentivos son fácilmente alcanzables y los roles se mantienen como antes, el cambio resultante será probablemente incremental, con el riesgo de desvirtuar los objetivos transformadores originales y fomentar el impact washing. El modelo teórico desarrollado por los investigadores identifica y detalla los mecanismos que impulsan la inscripción del impacto, ofreciendo un marco operativo tangible.

Además de analizar el efecto performativo de las herramientas de medición del impacto en los mercados morales como la inversión de impacto, el artículo también señala cómo los procesos de inscripción del impacto pueden transformar mercados que tradicionalmente solo se han centrado en beneficios instrumentales para las partes implicadas.
Cuando los mercados empiezan a tener en cuenta el impacto social y medioambiental de los productos y servicios, dejan de tratar los grandes retos —como el cambio climático, la salud pública o el agotamiento de recursos comunes— como meras externalidades. Estas consideraciones pasan a integrarse en los intercambios económicos. Así, los mercados pueden orientarse hacia la creación de valor a largo plazo, generando beneficios para la sociedad y el planeta, y posicionándose como impulsores del bien común.
Profesora titular, Departamento de Dirección General y Estrategia; Directora, Esade Center for Social Impact
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Profesor titular, Departamento de Sociedad, Política y Sostenibilidad
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