Innovar es no dejar de asombrarse
La capacidad de asombro es esencial para mantener el pensamiento crítico, la visión y la ilusión. También nos permite cuestionarnos nuestras creencias e inercias.
Si algo caracteriza a nuestra sociedad hipertecnológica es la multiplicación de estímulos y canales de comunicación. Muchos datos que no siempre van acompañados de más claridad, de mayor reflexión, de análisis más profundos y certeros ante una realidad crecientemente compleja o más innovación.
Tanta información, tanta experiencia acumulada y tantos gurús nos pueden abocar al “síndrome del experto”, que es uno de los vicios que mata la creatividad, como nos recuerda Jordi Collell.
Esta patología afecta a profesionales que dominan mucho una materia y han perdido (consciente o inconscientemente) parte de su frescura y capacidad de asombro. Actitudes que suponen un claro riesgo para la competitividad e innovación, al aplicar sistemáticamente respuestas del pasado a problemas que pueden requerir nuevas soluciones.
Beneficios del asombro
Sin asombro perdemos pensamiento crítico, nuevas visiones, mentalidad de aprendiz, energía e ilusión. Ingredientes clave para innovar y, sobre todo y todavía más importante, para sentirnos más vivos, felices y plenos. Diversos estudios vinculan asombro con compasión y gratitud, factores fundamentales para una vida más saludable y plena.
Dacher Keltner nos relata en su libro Asombro: La nueva ciencia del asombro cotidiano y cómo puede transformar su vida como es una emoción que puede entrenarse, nos ayuda a reducir estrés y puede aumentar nuestro bienestar y equilibrio emocional.
El asombro potencia nuestra humildad, al hacernos más conscientes de la “percepción de inmensidad del mundo”, algo que nos desafía a replantearnos nuestras ideas previas y ganar perspectiva.
Volver al asombro para vivir e innovar
El filósofo José Carlos Ruiz afirma con acierto que “hay que volver al asombro para que aflore nuestra curiosidad y a partir de ahí tengan la necesidad de generar un cuestionamiento de nuestras creencias e inercias”.
Dos ejemplos claros son la irrupción inesperada de la pandemia o la exponencial subida de los tipos de interés. La información abundaba, pero faltó claridad. Muy pocas personas anticiparon estos dos tsunamis y fueron capaces de “conectar los puntos”, con sus nefastas consecuencias sanitarias y económicas.
Catherine L'Ecuyer nos anima a Educar en el asombro a nuestros hij@s y limitar la tecnología para reducir su distracción, ya que es enemiga del asombro.
En el mundo laboral el asombro nos ayuda a recuperar nuestra potente creatividad infantil, evitar la autocomplacencia, facilitar el sano inconformismo y acoger nuevas ideas con apertura mental y seguridad psicológica.
El asombro es un desafío al estatus quo que amplia nuestra mirada, nos anima a elegir el camino desconocido y es un pilar de la innovación con impacto.
- Compartir en Twitter
- Compartir en Linked in
- Compartir en Facebook
- Compartir en Whatsapp Compartir en Whatsapp
- Compartir en e-Mail
¿Quieres recibir la newsletter de Do Better?
Suscríbite para recibir nuestro contenido destacado en tu bandeja de entrada..