El liderazgo femenino, una gran ventaja competitiva
¿Qué es el liderazgo femenino en las empresas? ¿En qué se diferencia del masculino? ¿Y cómo promoverlo mejor?
Resolver la desigualdad de género y fomentar el liderazgo femenino empieza a estar en la agenda de la mayoría de las organizaciones empresariales.
Y no solo por razones de equidad y de justicia, sino también por rentabilidad: se ha demostrado que las empresas con presencia femenina en la dirección generan más beneficios y retienen mejor el talento. Comprender la importancia del liderazgo femenino resulta, por tanto, fundamental para cualquier organización que aspire a mantenerse competitiva.
A pesar de que el problema de la brecha de género está muy presente en el debate público, las cotas de representación femenina en las empresas, sobre todo en puestos de alta responsabilidad, no mejoran ostensiblemente.
Las estadísticas, en este sentido, no engañan. Según el Global Center Gap Report 2025, elaborado por el FMI, de todas las mujeres trabajadoras, solo el 35. 4 % desempeña cargos gerenciales o directivos. O lo que es lo mismo: el 64.6 % de las posiciones más influyentes están ocupadas por hombres.
A nivel global, solo el 35,4% de las trabajadoras ocupan puestos directivos o gerenciales
La situación del liderazgo femenino en la actualidad refleja avances, pero también la necesidad de acelerar el cambio. El camino por recorrer es todavía largo.
Qué es el liderazgo femenino
El liderazgo femenino se define como la participación de las mujeres en posiciones de poder y en la toma de decisiones dentro de las organizaciones.
Este concepto, teorizado por Marilyn Loden, Sally Helgesen y Helen Fisher a lo largo de 40 años, ha revitalizado el debate sobre la desigualdad de género en los últimos años.
Marilyn Loden argumentaba ya en 1978 que los frenos a las aspiraciones y oportunidades profesionales de las mujeres eran sobre todo culturales (no personales ni psicológicos) y acuñó por primera vez el concepto de techo de cristal.
Loden denunció la tendencia de muchas mujeres a ejercer un estilo de dirección masculinizado, con tal de encajar en el sistema dominante, y revindicó una manera de dirigir diferente, más acorde con ciertas características positivas que tradicionalmente se han atribuido a la mujer.
En este contexto surge también el concepto de liderazgo femenino consciente, que aboga por un ejercicio del poder basado en la autenticidad, la inteligencia emocional y el propósito. Este enfoque promueve que las mujeres lideren desde sus propios valores, sin necesidad de imitar patrones tradicionalmente masculinos, integrando el liderazgo y empoderamiento femenino como pilares de una nueva cultura organizacional.
Liderar con visión: El impacto de las mujeres en el emprendimiento
Características del liderazgo femenino
El liderazgo femenino –según estas tres autoras– destaca especialmente en cuatro puntos:
- Escucha
- Empatía
- Comunicación
- Trabajo en equipo.
Además de estas cualidades, el liderazgo femenino suele incorporar una visión más holística de la gestión, priorizando el bienestar colectivo y la sostenibilidad de las decisiones a largo plazo. Estas características no son exclusivas de las mujeres, pero diversos estudios señalan que tienden a manifestarse con mayor frecuencia en los estilos de dirección femeninos.
Qué aporta el liderazgo femenino a las organizaciones
Ahora que hemos clarificado el concepto de liderazgo femenino, profundicemos algo más en los rasgos que lo definen.
Por lo general, el estilo de dirección ejercido por mujeres está más abierto a las personas y a establecer vínculos de colaboración entre los empleados. Entre los talentos del liderazgo femenino, destacan la facilidad para trabajar en equipo y la habilidad para cohesionar el grupo.
Además, las mujeres tienden a preocuparse más por la diversidad y la equidad dentro de las estructuras organizativas, cosa que repercute en un ambiente de trabajo más saludable, agradable y comprometido con los objetivos colectivos.
Las mujeres se preocupan más por la diversidad y la equidad dentro de las compañías
En la edición de Esade Gender Monitor 2025, las medidas que las profesionales consideran más transformadoras son los programas de acompañamiento (mentoring, coaching y sponsoring, 15 %), la formación en habilidades directivas (13 %) y las iniciativas que fomentan una cultura inclusiva (12 %). Este enfoque colaborativo, característico del liderazgo femenino empresarial, beneficia la cohesión de los equipos y mejora el clima organizacional.
Entre las cualidades tradicionalmente asociadas al liderazgo masculino resaltan la comunicación asertiva, la capacidad estratégica y el espíritu competitivo. Sin embargo, ninguna de estas habilidades es innata: todas pueden desarrollarse con la formación adecuada. En este sentido, universidades de negocios como Esade ya cuentan con cursos de liderazgo femenino para desarrollar las capacidades directivas de la mujer y llevarlas a la excelencia.
Las habilidades directivas no son innatas. Se pueden aprender
Liderazgo femenino en España: Situación actual
Según el estudio Women in Business, de Grant Thornton, que analiza la situación de las mujeres en puestos de alta dirección a nivel global, el 34 % de los cargos directivos en el mundo están ocupados por mujeres, un incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto a 2024.
En Europa, esta cifra alcanza el 34,9 %, situándose por encima de la media global. España se mantiene en línea con estos datos gracias, en parte, a los avances regulatorios. Como señala Isabel Perea, socia de auditoría de Grant Thornton España, “los cambios normativos, como la promoción de cuotas y las regulaciones pro-igualdad, han impulsado un progreso significativo en los roles que ocupan las mujeres. Pero también ha habido un cambio cultural importante: la diversidad de género ya no se percibe como una obligación, sino como algo con valor estratégico”.
El informe también revela avances en roles específicos a nivel global:
- Directoras de RRHH: 47,6 % son mujeres (+1,9 % respecto a 2024)
- Directoras financieras (CFO): 44,6 % (+5,7 % respecto a 2024)
- CEO o directoras generales: 21,7 % (+2,6 % respecto a 2024)
Sin embargo, el ritmo de progreso sigue siendo insuficiente. Al ritmo actual, la paridad en puestos directivos no se alcanzará hasta 2051, lo que significa que una mujer que comienza hoy su carrera profesional deberá esperar más de 25 años para trabajar en una empresa con equipos directivos equilibrados.
Por otro lado, solo el 4,1 % de las empresas del mid-market carecen de mujeres en sus equipos de alta dirección, frente al 6,7 % del año anterior. Aunque este dato es positivo, la brecha se amplía en sectores tradicionalmente masculinizados y en empresas no cotizadas, donde la realidad es aún más desalentadora.
Barreras al liderazgo femenino en las empresas
El Esade Gender Monitor 2025 revela un panorama de luces y sombras en materia de barreras al liderazgo femenino. Por un lado, el 29 % de las directivas encuestadas afirma no haber encontrado barreras en el último año atribuibles al hecho de ser mujer. Por otro, quienes sí las perciben señalan como principales obstáculos:
- Sesgos conscientes e inconscientes: 27 %
- Dificultad para equilibrar la vida personal, profesional y familiar: 17 %
- Falta de reconocimiento en las tareas realizadas: 12 %
- Invisibilidad para la promoción interna: 6 %
Estos porcentajes, inferiores a los registrados en ediciones anteriores, podrían indicar cierta mejora en el entorno laboral. Sin embargo, el 82 % de las encuestadas, en España, sigue percibiendo un trato desigual a favor de los hombres en el acceso a puestos de alta responsabilidad.
El liderazgo sigue siendo percibido como un espacio masculino
Cuando se pregunta específicamente por los obstáculos para la mujer para acceder a la alta dirección, las respuestas apuntan a factores estructurales del propio sistema organizativo:
- La mujer no genera redes formales e informales de apoyo: 28 %
- Optar por puestos intermedios para lograr mejor conciliación: 20 %
- Dificultad para combinar cuidados con las exigencias del puesto: 17 %
- Falta de mujeres referentes en la alta dirección: 17 %
- Cultura que presupone menor compromiso de las mujeres con familia: 15 %
La ausencia de referentes femeninos en la alta dirección sigue siendo un condicionante clave. Con solo un 22 % de mujeres ocupando el puesto de máxima responsabilidad en las empresas analizadas, resulta difícil inspirar a las nuevas generaciones de profesionales que aspiran al liderazgo femenino en las empresas.
Beneficios del liderazgo femenino
Las ventajas del liderazgo femenino están respaldadas por evidencia. Según el estudio The Business Case for Change de la Organización Mundial del Trabajo, las empresas que trabajan adecuadamente la paridad en puestos directivos obtienen ventajas competitivas claves respecto a su competencia:
- Incrementan sus beneficios entre un 5 y un 20%.
- Muestran mayor innovación y creatividad.
- Ostentan una mejor imagen externa y reputación.
- Retienen y atraen el talento de un modo más efectivo.
La presencia de la mujer en puestos directivos hace incrementar los beneficios entre el 5% y el 20%
Los beneficios del liderazgo femenino trascienden lo económico: mejoran el clima laboral, fomentan culturas organizacionales más inclusivas y contribuyen a una toma de decisiones más equilibrada y representativa.
Desde todos los puntos de vista, alcanzar la paridad en los puestos de responsabilidad parece un deber ineludible para las empresas, tanto en términos éticos como de competitividad.
Cómo promover el liderazgo femenino empresarial
¿Qué acciones y cambios se deberían emprender para que el otro 50% de la población esté también representada en la dirección estratégica de las corporaciones? ¿Cómo acelerar las políticas de igualdad en las empresas?
Según la encuesta elaborada por Women Iniative de Esade, estas son las iniciativas más valoradas por las directivas consultadas a fin de favorecer la igualdad de oportunidades:
- Potenciar el coaching, el mentoring y el sponsoring (48.3%)
- Incentivar la formación en habilidades directivas (38.1%)
- Fomentar la flexibilidad horaria (37.3%)
- Impulsar una cultura empresarial inclusiva y de pertenencia (34%)
Pero, por encima de todo, parece claro que, para conseguirlo, las empresas deben considerarlo una prioridad estratégica indiscutible. “Deben creérselo”, en palabras de Eugenia Bieto, directora de Esade Women Initiative e impulsora del Esade Gender Monitor.
Y es que se ha observado que, cuando una mujer lidera los cambios, los avances en igualdad se aceleran significativamente.
Cuando una mujer lidera los cambios, los avances se aceleran
Cursos y masters de liderazgo femenino
Con el fin de impulsar el acceso de las mujeres a los puestos de alta dirección y de enseñar todas habilidades necesarias, la CEOE y Esade impulsaron el Proyecto Promociona, un programa de liderazgo femenino que pretende inspirar a toda una generación de mujeres.
De igual forma, Esade dispone de su reconocido Executive MBA, un programa de formación valorado en el TOP 10 del mundo, que aúna flexibilidad, apoyo a la mentalidad de crecimiento, un claro enfoque global y un programa de coaching personalizado (LEAD) para potenciar al máximo tus habilidades de liderazgo.
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