Cómo introducir la sostenibilidad en el modelo económico

Por Instituto de Innovación Social

Artículo basado en resultados académicos de David Murillo

La lógica del sistema económico actual es impulsar ideas de negocio que generen algún tipo de retorno económico. En este contexto, el mercado por sí mismo no es suficiente para generar sostenibilidad.

"Sin barreras éticas ni marcos normativos que regulen el mercado, fomentar la sostenibilidad parece ser posible solo cuando existe un retorno esperado", advierte David Murillo, profesor asociado de Esade, en un artículo publicado en Harvard Deusto.

¿Cómo puede introducirse la sostenibilidad en un modelo económico que, a día de hoy, todavía desconfía de cualquier práctica contraria a los intereses de los accionistas?

¿Quién va a pagar a las empresas que quieran, por ejemplo, reducir la desigualdad o atajar la sobreexplotación de los recursos naturales?

Para muchas compañías, la respuesta llega de la mano de la filantropía empresarial y, sobre todo, de la responsabilidad social corporativa y del valor compartido.  

Las empresas tienen que ir más allá de la lógica del mercado

"El problema suele aparecer cuando se instrumentaliza esta solución y las empresas empiezan a buscar fórmulas que compaginan la sostenibilidad con los beneficios empresariales", afirma Murillo.

¿Es viable corregir problemas globales sin limitar el ánimo de lucro?

Planet profits
Foto: Markus Spiske/Unsplash

Para hacer frente a este reto, Murillo reclama la necesidad de individuos y empresas que quieran ir más allá, y también en contra, de la lógica del mercado. "El problema recae cuando se plantean soluciones empresariales sostenibles y, a su vez, se utilizan a favor de la elusión fiscal".

Un ejemplo de este dilema, advierte el autor, es la sostenibilidad de los presupuestos públicos. "El pago por impuesto de sociedades en España todavía se encuentra a la mitad de los 50.000 millones de euros recaudados en 2007".

El problema empeora cuando las soluciones empresariales sostenibles se utilizan para evadir impuestos. ¿De qué sirve la ética empresarial si ésta es compatible con la erosión laboral, fiscal o medioambiental?

Para romper con este patrón, el mundo necesita iniciativas pioneras: empresas que vayan más allá de la lógica tradicional del mercado; compañías como Patagonia, empresas B y otras organizaciones que basen sus modelos de negocio en el bien común.

El reto es difícil. "Debemos transformar radicalmente la manera de medir el impacto de las compañías y hacer una llamada a nuevas empresas que apuesten por el bien común", afirma Murillo.

¿De qué sirve la ética empresarial si ésta es compatible con la erosión laboral, fiscal o medioambiental?

Murillo aboga por una transformación radical del modelo actual de éxito empresarial. "Debemos volvernos críticos con el fraude fiscal, la explotación laboral y la explotación de recursos naturales. Tenemos que solucionar una cuestión incómoda: ¿cómo se van a posicionar en esta nueva transición quienes abogan por el crecimiento sostenible?".

Algo que ya planteaba Karl Polanyi en su libro La gran transformación, centrado en el choque histórico entre fuerzas sociales y económicas. Según Murillo, solamente uniendo estas dos palancas se logrará la armonía.

"A largo plazo, solo las empresas que se basen en un contrato social y generen valor a escala global conseguirán ser sostenibles y lograrán la aceptación social".

Pero para que este futuro se convierta en una realidad, ciudadanos y organizaciones deben impulsar dos condiciones críticas: el activismo y la esperanza.

Hay que tomar partido. Las empresas que no están interesadas en este debate, advierte Murillo, es porque ya se han posicionado y no precisamente del lado de la sostenibilidad.

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