Cómo hacer marketing (Taylor’s version)

¿Qué nos enseña la mayor estrella mundial del espectáculo sobre cómo se desarrolla y comparte una marca?

Equipo Do Better

Taylor Swift es la primera persona que se ha convertido en milmillonaria principalmente componiendo canciones y vendiendo música. Ha grabado cuatro álbumes en directo y 11 de estudio, y volvió a grabar cuatro de ellos desde cero cuando el empresario musical Scooter Braun compró los derechos. Sus ventas de álbumes ascienden a aproximadamente 212 millones actualmente y solo en 2024 sus canciones se escucharon más de 77.000 millones de veces en Spotify. 

Ha realizado seis giras mundiales, una de las cuales, “The Eras Tour”, se grabó y se convirtió en la película de un concierto más taquillera de todos los tiempos. También tiene en su haber la grabación de otros 12 conciertos y documentales. Fue elegida Persona del Año por la revista Time y ha batido 30 récords mundiales de premios, posiciones en las listas Billboard, ventas de álbumes, de conciertos... y muchas cosas más, demasiadas para mencionarlas todas.  

No hay duda de que Taylor Swift es una compositora de increíble talento. Pero en una carrera que oficialmente empezó con su primer disco en solitario, cuando solo tenía 16 años (aunque en ese momento ya había firmado dos años con Sony/ATV y era, como cabía esperar, la artista más joven que lo había hecho), a sus 34 años ha superado en ventas (en algunos casos, por un margen más que considerable) a artistas famosos por su impresionante capacidad como compositores. Stevie Wonder, ABBA, Fleetwood Mac, Prince, George Michael, Bruce Springsteen... Las canciones de Swift han vendido más que la mayoría de los grandes compositores reconocidos a nivel mundial de todos los tiempos, y en todos los géneros. 

El fenómeno Taylor Swift ha trascendido los límites de la industria musical y tiene un poder geopolítico y un alcance económico considerable

¿Pero, cómo una aficionada a la música country de Pensilvania ha podido convertirse en una superestrella mundial que, según David López-López, profesor titular de Marketing de Esade, “puede incluso afectar a la estabilidad geopolítica de una región”? 

Más allá de la música

“El fenómeno Taylor Swift no se limita solo a la música”, afirmó López-López en un artículo publicado en El País en abril. “La cantautora ha trascendido los límites de la industria musical y tiene un poder geopolítico y un alcance económico considerable”. 

No se trata de una hipérbole: hasta existe un término que describe el impacto financiero que tiene Taylor. Swiftonomics es “el fenómeno según el cual Swift es capaz de crear reacciones en cadena tanto en la economía local como a gran escala a partir de las acciones concretas que lleva a cabo”, explica Dipika Rao en el blog de Global Business

López-López desarrolla el argumento: “El caso de Singapur es especialmente destacable”, afirma. “La ciudad ha comprado la exclusividad de sus seis conciertos en el Sudeste Asiático. Con ello esperan generar alrededor de 370 millones de euros por turismo y ya han experimentado un aumento del 186 % en los vuelos durante la primera estadía de la cantante”. 

El efecto que genera es enorme para un cantante de cualquier edad, género o nivel de éxito. “La capacidad de Swift para movilizar a las masas y generar un fervor global evidencia el poder de los artistas para influir en la economía y la sociedad a nivel mundial”, explica López-López. 

La creación de un genio del marketing

Dejando la música de lado, Taylor Swift siempre ha ofrecido una clase magistral de marketing. Desarrollar su marca, renovarla constantemente sin perder la crucial familiaridad, conectar con el público y adaptarse a sus necesidades en continuo cambio: su estrategia ha sido un éxito estratosférico. 

“Su habilidad para compartir historias íntimas como amores, desamores o infidelidades, así como emociones universales tales como vivir la vida, la juventud o la amistad a través de su música le permite enganchar de manera significativa con sus seguidores, lo que contribuye a su éxito en el ámbito del marketing y la música”, comenta a Forbes López-López. 

Taylor Swift ha dejado una huella imborrable en las prácticas del marketing moderno

“Inicialmente se enfocaba a adolescentes”. Pero, “¿cuánto dura la adolescencia? ¿5 u 8 años?”. Por eso, “trata de conseguir que los swifters que dejan la adolescencia sigan siendo swifters de adultos, enganchar a los nuevos adolescentes y mantenerse siendo relevante para todos los grupos de edad”, explica. 

La fórmula mágica

Cualquier experto en marketing confirmaría que es casi imposible ser capaz de atraer a todo el mundo todo el tiempo. Pero López-López explicó en el periódico El País a principios de año de qué forma Taylor Swift ha conseguido lo inalcanzable. 

“A través de su historia, música, letra, relación con fans o relaciones personales, la artista permite enumerar cinco lecciones magistrales de marketing musical”. 

“Primera, orientación a la audiencia y generación de comunidad. Swift ha demostrado una maestría excepcional en entender y atender a su audiencia. Segunda, ofrece contenido personalizado y cercano con una estrategia que se basa en brindar experiencias personalizadas a su audiencia para hacerles sentir valorados y parte de su comunidad”. 

“Tercera, tiene una marca, narrativa potente y marketing de empatía. Taylor Swift ha creado una marca consistente al tejer un storytelling cautivador a lo largo de su carrera y convertir cada álbum en un capítulo de su historia personal. Ha hecho una transición a través de distintos géneros musicales con letras sobre experiencias amorosas y desafíos personales que conectan con la gente online y offline implementando una estrategia omnicanal”, afirma López-López. 

“Cuarta, gracias a las asociaciones estratégicas que ha establecido con artistas y con marcas, Swift ha ampliado su base de fans y reforzado su imagen de marca, reinventándose sin perder la coherencia de marca. Y finalmente, es una maestra generando expectación. Taylor mantiene a sus seguidores intrigados con el ofrecimiento de teasers, lanzamientos sorpresa de álbumes, preventas exclusivas y muchas otras acciones complementarias que crean todo ‘un mundo paralelo’ del que todos sus fans quieren forman parte”, añade. 

“Taylor Swift ha dejado una huella imborrable en las prácticas del marketing moderno”, concluye López-López. “Su trabajo es una muestra del poder transformador del branding estratégico y el compromiso con la comunidad, y es una lección de la que todos los profesionales del marketing pueden aprender”. 

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