Barcelona, al frente de la segunda ola de la transformación digital

Por Jordi Arrufí

Foto: © Màrius Montón/MWC

En junio de 2007, se lanzaba al mercado el iPhone, el primer teléfono de consumo masivo, que unía, de forma conveniente y orientada al usuario, el mundo de los móviles e internet.

Aquella fecha fue el inicio de la democratización de los teléfonos inteligentes y también de la primera gran ola de digitalización. No es casualidad que los sectores más digitalizados actualmente sean aquellos cuyas cadenas de valor culminan en un consumidor provisto de un smartphone.

Iphone launch in 2007
Lanzamiento oficial del iPhone en junio de 2007 en Palo Alto (Foto: Brian Solis/Flickr)

Desde entonces, sectores como el audiovisual, el de los medios de comunicación, el del retail o el de la movilidad urbana han experimentado grandes disrupciones en sus propuestas y cadenas de valor.

Empresas como Netflix, Facebook, Google, Amazon o Tencent (Alibaba, Supercell), entre otras muchas, han acelerado su crecimiento gracias a estos consumidores mobile.

En consecuencia, las economías donde se originaron estas empresas –Estados Unidos y China– son las que lideran el desarrollo de la inteligencia artificial. Al fin y al cabo, más allá de una apuesta decidida de sus respectivos gobiernos y ecosistemas por esta tecnología, son las propietarias de la materia prima de la cual se alimentan los algoritmos de aprendizaje: los datos.

El procesamiento de imágenes, textos, geolocalizaciones o registros de voz de usuarios de todo el mundo es lo que les ha permitido dominar esta primera ola de la digitalización.

Los grandes eventos tecnológicos suelen ser un fiel reflejo de hacia dónde se dirige el sector

Pero, ¿cuál va a ser el próximo gran movimiento de la actual revolución digital? Y más importante aún: ¿qué papel podemos jugar nosotros en él?

Los grandes eventos tecnológicos suelen ser un fiel reflejo de hacia dónde se dirige el sector. El Mobile World Congress de Barcelona (MWC) es uno de los grandes referentes.

Si inicialmente este congreso estaba dominado por operadores de telefonía, proveedores de infraestructuras o fabricantes de dispositivos, tras la aparición del smartphone, hicieron acto de presencia en el congreso los desarrolladores de aplicaciones móviles y, poco después, los prestadores de servicios. Por ejemplo, son célebres las intervenciones en el MWC de los fundadores de Facebook (en 2016) y Netflix (en 2017).

Mark Zuckerberg at the Mobile World Congress in Barcelona
Mark Zuckerberg en el Mobile World Congress en Barcelona (Foto: TechEU/Flick)

En los últimos años, a estos actores se les han sumado empresas prestadoras de soluciones digitales aplicadas a campos tan diversos como la fabricación inteligente, la logística digitalizada o los vehículos autónomos.

La presencia de estos nuevos actores indica el amanecer de una nueva oleada de disrupción digital: la digitalización intensiva de los procesos de producción.

Barcelona se mantiene fiel al compromiso de impulsar y asimilar en nuestra economía y sociedad las tecnologías que se presentan cada año en el MWC. Lo hace por vocación y también por el deber que implica ser la ciudad designada como la capital mundial del móvil por parte de la entidad organizadora del congreso, la GSMA.

Users testing a virtual reality device at the Mobile World Congress
Usuarios probando una experiencia de realidad virtual durante el Mobile World Congress (Foto: Kārlis Dambrāns/Flickr)

Esta capitalidad se hace tangible en la iniciativa Mobile World Capital Barcelona (MWCapital). Actualmente, la actividad de MWCapital pivota en torno a cuatro ejes fundamentales para el impulso de esta segunda oleada de la digitalización.

En primer lugar, en el ámbito de la tecnología, trabajamos para que Barcelona sea un hub para la validación y la adopción de las tecnologías 5G en un entorno real. El 5G es la nueva generación de red que posibilitará servicios como el coche conectado, la comunicación en tiempo real con hologramas o la conexión masiva de dispositivos en las plantas de producción, y todo ello ayudará a atraer inversión extranjera y a generar un ecosistema en torno a la tecnología 5G.

En segundo lugar, destinamos nuestros esfuerzos en innovación a abordar el reto de la transferencia tecnológica. Ponemos en valor la investigación de frontera desarrollada por los científicos, ayudándolos a crear start-ups de la mano de emprendedores experimentados. La mayoría de estas start-ups acaban acelerando los procesos de innovación del tejido industrial de nuestra economía.

El tercer eje aborda el impacto social de la tecnología. Barcelona aspira a influir en las agendas internacionales en cuestiones como el futuro del trabajo, la gobernanza o la privacidad y la propiedad de los datos.

Barcelona tech hub
De no aparecer en los rankings, Barcelona ha pasado a ser el principal hub tecnológico del sur de Europa (Foto: Saiko3P/iStock)

Por último, el talento digital es, sin duda, el activo más valioso para las empresas, aunque no se refleje en sus balances.

En un futuro muy cercano, la competitividad de las economías avanzadas dependerá de su capacidad de generar talento y atraerlo. Industrias muy arraigadas en nuestro territorio afrontan el reto de gestionar aquella parte de sus plantillas cuyas funciones actuales avanzan hacia la automatización, mientras que, por otro lado, necesitan cubrir puestos de trabajo que requieren de mentalidad y competencias digitales.

Por ello, desde MWCapital estamos trabajando para promover el re-skilling digital del talento local y la atracción de profesionales tecnológicos de todo el mundo.

Ha transcurrido casi una década desde la designación de Barcelona como la capital mundial del móvil. Desde entonces, la ciudad ha desarrollado un robusto ecosistema digital. De no aparecer en los rankings, ha pasado a ser el principal hub tecnológico del sur de Europa y a situarse en el top-20 mundial. Estamos muy orgullosos de haber contribuido activamente a generar un legado de esta magnitud para la ciudad.

Y ahora tenemos una nueva oportunidad de dar otro gran salto adelante. Desde Barcelona, podemos liderar la segunda oleada digital.

Tenemos experiencia, hemos apostado por el desarrollo de tecnologías habilitadoras como el 5G y ahora es el momento de promover la aplicación de tecnologías avanzadas en nuevos escenarios, como los procesos productivos. Y, si lo logramos, conseguiremos activar un nuevo motor de generación de datos que hará crecer nuestra economía e impactar, sin ir más lejos, en sectores fundamentales como el farmacéutico, la banca o la manufactura avanzada.

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