Apostar por la reindustrialización para garantizar el modelo social europeo

Ante un mundo en transformación, para proteger el modelo político y social europeo necesitamos una industria competitiva. Así lo expuso el ministro de Industria y Turismo de España, Jordi Hereu, durante su intervención en Esade.

Equipo Do Better

La inestabilidad geopolítica, la aceleración tecnológica y la urgente transición ecológica han puesto a muchos países frente a una disyuntiva. Ante esta confluencia de procesos, las cadenas de suministro mundiales se están reconfigurando. Asimismo, la pandemia supuso un cambio de paradigma económico, en el que se puso de manifiesto la necesidad de reforzar las capacidades de producción propias. En este contexto, emerge la oportunidad de liderar una nueva etapa de reindustrialización estratégica.  

España es uno de los países que podría aprovechar esa oportunidad. Así lo expuso el ministro de Industria y Turismo del país, Jordi Hereu, durante su intervención tras la reunión anual de la Asamblea de Miembros de Fundación Esade, donde reivindicó la necesidad de fortalecer las bases materiales del modelo social europeo y convertir a España en un hub industrial del continente. En su charla, ofreció un diagnóstico del escenario actual junto a un repaso de las prioridades del ministerio. 

Ha emergido la noción de que al lado de la economía se encuentra la geopolítica

Hereu, antiguo alumno de Esade, comenzó su intervención evocando el espíritu con el que se fundó Esade en 1958: formar líderes empresariales conscientes del impacto de la empresa en la sociedad más allá del beneficio económico. En un momento de “transformación vertiginosa”, reivindicó la vigencia de esos valores: “Muchas cosas seguirán cambiando, pero ser fiel a los valores es más importante que nunca”, afirmó. “En el mundo actual, lo que Esade expresa adquiere mucho más vigor”. 

Hacia una reindustrialización estratégica

España necesita más industria. Pero la apuesta por la reindustrialización no es solo una cuestión económica, sino la respuesta a varios aprendizajes acumulados en las últimas décadas. “En la crisis de 2008 vimos que las sociedades más industrializadas resistían mejor”, recordó Hereu. Y en 2020, con la pandemia de Covid-19, Europa vivió la urgencia de depender menos de cadenas de suministro lejanas para conseguir mascarillas o máquinas de respiración asistida. 

Si los ejemplos no bastan, el convulso contexto actual ha obligado a la política industrial a ser “más activa y consciente de la geopolítica”. Frente a la visión anterior, en la que las cadenas globales eran largas, planas y aparentemente seguras —frente a lo cual, lo importante era especializarse en aquello que ofreciera una ventaja competitiva—, el mundo de hoy en día obliga a incorporar la autonomía estratégica como parte del diseño económico. "Ha emergido la noción de que al lado de la economía se encuentra la geopolítica”, insistió. 

En un contexto internacional de retroceso de libertades, es necesario militar en el modelo social europeo

En este esfuerzo, el ministro destacó la aportación de los fondos europeos Next Generation como palanca para avanzar en esta dirección. Haciendo uso de ellos, España necesita aumentar su capacidad industrial, su valor añadido y su potencia exportadora. “No habrá proyecto europeo si no ganamos la batalla de generar más capacidad productiva, es la base material que lo sustenta”, advirtió. En un contexto internacional de retroceso de libertades e impulsos autoritarios, invocó la necesidad de “militar en el modelo social europeo”, cuya supervivencia no está ni mucho menos garantizada. La clave para que perdure es construir un modelo económico competitivo

La transformación del turismo

El ministro abordó también los desafíos del sector turístico, un sector muy relevante para la economía española. “Tenemos que transformar el turismo para mantener el liderazgo”, señaló. Esta transformación implica diversificar la oferta, desconcentrar los destinos, desestacionalizar la demanda, digitalizar el sector y redistribuir mejor los beneficios que genera. “Hoy crece más el ingreso que la llegada de turistas, y eso es una buena señal”, indicó. 

¿Crecimiento con bases más sólidas?

Hereu apuntó que tanto la productividad como la atracción de inversión siguen siendo algunos de los grandes retos para la economía española, pero hoy se afrontan desde un modelo de crecimiento más equilibrado que en 2007: menos basado en la construcción, con mayor consumo privado y más peso de las exportaciones. 

Destacó también que la industria manufacturera española creció un 3,6 % en el último año y representa hoy en día el 16,7 % del PIB español (lo que la sitúa por encima del sector turístico, con un 12,3 %). Entre las prioridades industriales, mencionó la transición energética y la transformación digital como claves para reforzar la competitividad del modelo económico ibérico —incluyendo a Portugal— como parte del esfuerzo mancomunado europeo. 

Además, insistió en que definir las estrategias industriales junto a los sectores implicados es tan importante como disponer de fondos para ejecutarlas. “En momentos de turbulencias como el actual, lo que funciona es tener objetivos claros y estrategias para cumplirlos”, aseveró. 

Europa ante la guerra comercial

La estrategia del Ministerio también pasa por apoyar el crecimiento de las pymes —y que, cuando crezcan, continúen establecidas en el país—, impulsar los clústeres industriales, responder al reto de la transición energética y abrir nuevos mercados ante el riesgo constante de guerra comercial. 

Sobre los aranceles establecidos por la nueva administración norteamericana y las negociaciones para tratar de evitar una escalada comercial, hizo una llamada a evitar la ingenuidad y asumir que ha habido un cambio en las relaciones transatlánticas. 

La defensa como palanca industrial

En relación con la seguridad y la defensa, defendió como objetivo para España alcanzar un gasto del 2 % del PIB para cumplir con las capacidades de defensa exigidas por la OTAN y requeridas para avanzar hacia una autonomía estratégica europea. En su visión, la inversión en defensa ha de convertirse en una palanca industrial que impulse también otros sectores clave, como el tecnológico. 

España, ¿un hub industrial europeo?

Por último, subrayó la importancia de avanzar en la aprobación de la nueva Ley de Industria y Autonomía Estratégica para dotar todas estas líneas de actuación de un marco coherente y adaptado a las nuevas realidades. “En el proyecto europeo, a España le toca ganar un rol de hub industrial. Para ello puede aprovechar su ubicación, la oportunidad que ofrecen las energías renovables, su talento, su propósito y su tradición”, afirmó. 

El ministro también resaltó la urgencia que exige el momento actual, atravesado por disrupciones geopolíticas y tecnológicas que definirán los próximos años: “Es ahora cuando nos jugamos asentar las bases de la industria para las próximas décadas”. 

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