Cómo invertir en startups: Impulsar la innovación y maximizar la rentabilidad

Equipo Do Better

Invertir en startups no solo es rentable, también es necesario para garantizar una economía competitiva y reforzar el ecosistema emprendedor. Pese a los desafíos de competitividad que enfrenta, Europa cuenta con un nutrido ecosistema de startups en crecimiento en sectores como la IA, las energías renovables y la biotecnología, que ofrecen oportunidades atractivas para inversores que buscan diversificación y un alto potencial de retorno.  

En España, empresas como Recover en economía circular, TravelPerk en el sector de viajes de negocios, Peptomyc en biotecnología oncológica, Typeform en tecnología SaaS o Cabify en movilidad y transporte son ejemplos de startups que han sido capaces de atraer financiación y se han posicionado de manera destacada.  

Las startups han dejado de ser una opción nicho y se han consolidado como activos estratégicos

Es el reflejo de la madurez de un ecosistema de startups con estrategias cada vez más sólidas, un mayor apoyo institucional comprometido con la innovación tecnológica y eventos clave para conectar a emprendedores e inversores, como el Esade Enterpreneurship Summit que se celebrará en Barcelona los  próximos  28, 29 y 30 de mayo.

La tendencia es clara: las startups han dejado de ser una opción nicho y se han consolidado como activos estratégicos. ¿Qué implica tomar decisiones de inversión en este terreno? ¿Qué criterios son clave? Teresa Corrales, teaching fellow de Esade que ha ejercido como directora de Programas Executive Education y es una curtida experta en finanzas, dio respuesta a estas preguntas en una de las sesiones ofrecidas durante la Esade Live Experience, una jornada en la que partners, candidatos y exalumnos pudieron conocer el nuevo campus de Madrid.  

Por qué invertir en startups: beneficios y oportunidades

En los últimos tiempos la tendencia de inversión se ha invertido. Más allá del atractivo financiero, invertir en startups permite diversificar el patrimonio, apoyar la innovación ––interna o externa–– y contribuir al emprendimiento desde la lógica del impacto económico, empresarial y social. Para perfiles directivos y business angels supone también alinear sus inversiones con las tendencias que están transformando sectores clave.  

Los datos respaldan esta visión. Según el IV Estudio de rentabilidad de fondos de capital en España (EY, 2025), la inversión en startups ha ofrecido retornos del 11,1 %, superando los índices del Ibex 35 y casi duplicando la rentabilidad del sector inmobiliario en periodos de 10 años. Un rendimiento elevado pero que, como indica Teresa Corrales, “exige asumir riesgos, identificar oportunidades con criterio, actuar con visión estratégica y construir un portfolio”. 

Principales beneficios de invertir en startups

  • Diversificación del portfolio: las startups tienen baja correlación con activos tradicionales como bolsa o inmuebles.
  • Alto potencial de retorno: los fondos de venture capital han superado consistentemente a los índices bursátiles en horizontes de 10 años.
  • Impacto en la innovación: el inversor contribuye al desarrollo de soluciones que transforman sectores enteros.
  • Acceso a sectores emergentes: IA, biotech, energías renovables o tecnología financiera son algunos de los ámbitos con mayor proyección.
  • Ventajas fiscales: en España, la inversión en startups puede acogerse a deducciones en el IRPF de hasta el 50 % de la cantidad invertida (Ley de Startups, 2022).

Cómo funciona invertir en startups: modalidades y vehículos de inversión

Para quienes se preguntan cómo funciona invertir en startups, es fundamental entender que existen distintas modalidades, cada una con un perfil de riesgo, capital mínimo y grado de implicación diferente.

  • Business angel: inversión directa en fases tempranas (pre-seed o seed), con ticket habitualmente entre 10.000 y 150.000 €. Implica una relación cercana con el equipo fundador y, a menudo, aportación de red y experiencia.
  • Fondos de venture capital (VC): vehículo colectivo gestionado por profesionales que invierten en un portfolio de startups. Permiten acceder con un capital mínimo de inversión en startups más reducido y delegar la gestión.
  • Plataformas de equity crowdfunding: permiten participar en rondas de financiación con tickets bajos (desde 500 €), democratizando el acceso a este tipo de activo. Son la vía más habitual para quienes buscan invertir en startups con capital mínimo.
  • Corporate venture capital (CVC): grandes empresas que invierten en startups como parte de su estrategia de innovación abierta.

Cada modalidad tiene implicaciones distintas en cuanto a liquidez, horizonte temporal y nivel de due diligence requerido. Comprender cómo invertir en startups según el propio perfil inversor es el primer paso para tomar decisiones fundamentadas.

Dónde invertir en startups

La pregunta sobre dónde invertir en startups admite dos lecturas complementarias: el ecosistema geográfico y el sector o vertical de actividad.

Por ecosistema geográfico, España presenta un ecosistema maduro, con Barcelona y Madrid como principales hubs. A nivel europeo, el informe State of European Tech sitúa a startups tecnológicas ibéricas en posiciones cada vez más relevantes en verticales de salud digital, fintech y sostenibilidad.

Por sector, quienes buscan invertir en startups tecnológicas cuentan hoy con un universo amplio: inteligencia artificial aplicada, ciberseguridad, biotecnología, movilidad sostenible o plataformas de automatización industrial son algunos de los ámbitos con mayor proyección y captación de capital en Europa.

Rentabilidad e innovación, tándem perfecto

Adiós al (falso) mito: invertir en startups no es solo financiar tecnología. Significa anticipar necesidades, detectar dónde se está generando valor y apostar por modelos que escalan con agilidad y eficiencia. Tres aspectos clave que permiten vislumbrar la viabilidad y la rentabilidad de una startup, además de su potencial de innovación.  

Identificar una buena oportunidad de inversión implica más que entusiasmo, requiere método y visión

En este escenario el inversor ––especialmente el business angel–– juega un papel más activo del que pueda parecer: no solo aporta capital, sino también red, experiencia y validación. El inversor de hoy no se limita a ser un mecenas del emprendimiento, sino que se convierte en un constructor de ecosistemas. 

Cómo identificar una startup con potencial

Identificar una buena oportunidad de inversión implica más que entusiasmo, requiere método y visión, tal y como indica Teresa Corrales. Las startups con potencial comparten ciertos elementos que es posible identificar. Además, hay que analizar y tener en cuenta la lógica de crecimiento: ¿cuál es el modelo de negocio?, ¿qué barreras de entrada existen? Estas preguntas son clave para anticipar si un proyecto podrá convertir la innovación en rentabilidad.  

La selección: qué mirar antes de invertir

Antes de invertir en una ronda hay aspectos clave que conviene evaluar con lupa:  

  • El equipo fundador, su solidez, su experiencia sectorial y su capacidad de ejecución.
  • La ventaja competitiva real del producto y servicio.
  • El modelo de negocio.
  • La oportunidad de mercado, el tamaño del mercado objetivo y su evolución esperada.
  • La estrategia de salida: cómo y cuándo se recupera la inversión. 

Desde la perspectiva financiera, el plan de negocio debe revelar no solo cifras, sino solidez argumental: hipótesis bien formuladas, un CAPEX justificado, un buen análisis de la competencia y previsiones de crecimiento en escenarios realistas. Más allá de una cuenta de resultados optimista, el plan financiero debe permitir proyectar los cash flows del proyecto con el objetivo de definir una estrategia de financiación con la antelación suficiente para poder negociar los mejores términos.  

La valoración a futuro: hacer tangible la inversión

Cuando hay que tomar una decisión de inversión, la valoración de la startup no se resuelve con métodos tradicionales. La startup tiene una previsión de crecimiento a futuro que hará que su estado financiero cambie y que su valoración a unos años vista sea mayor a la de la fase inicial y de inyección de capital. Por ello, herramientas como el descuento de flujos de caja o los múltiplos de EBITDA no aplican bien en etapas tempranas, donde la incertidumbre domina.  

En su lugar se recurre a métodos como el VC Method, el Scorecard o el método Berkus, entre otros, que permiten estimar el valor a futuro de la startup y ayudan a definir el porcentaje de participación que supone la inversión y el valor por acción. 

El VC Method implica proyectar un valor de salida, establecer la rentabilidad esperada, calcular la participación necesaria y, luego, determinar su traducción en acciones y en precio por acción, aspectos claves en una negociación de inversión. Y es aquí cuando entran en juego factores como el riesgo de “dilución”, que tiene en cuenta posibles rondas de inversión posteriores, o la importancia de pactos de accionistas claros previa negociación del term sheet. 

Los retos reales del inversor

Valorar startups no consiste en aplicar fórmulas clásicas, ni en una mera cuestión de análisis. Tal y como indica Teresa Corrales, se trata también de aportar contexto y visión”.  

El entorno de inversión en startups es exigente, por lo que la preparación y la visión son clave

En el Informe AEBAN 2025, los business angels señalan varios obstáculos que suelen enfrentar. Entre ellos, la dificultad de encontrar oportunidades sólidas, la falta de liquidez, la volatilidad económica y política o la búsqueda de coinversores sólidos. Son barreras reales que subrayan que el entorno es exigente y, por ello, la preparación y la visión son claves. 

Diseñar el futuro, la mejor rentabilidad 

El ecosistema emprendedor se encuentra en auge. Invertir en startups, más que una alternativa interesante, es una apuesta estratégica y necesaria. En este escenario, eventos como el Esade Enterpreneurship Summit se consolidan como una vía real de transformación económica.  

Tras cada decisión de inversión se encuentra el reto de generar no solo valor financiero, sino también un impacto duradero. Se trata de contribuir activamente a impulsar la economía hacia los nuevos escenarios y de apostar no solo por lo que existe, sino por lo que está por construir.  

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