Los grandes retos del sistema económico global

La economía global muestra una resiliencia mayor de la prevista, pero avanza en un entorno marcado por tensiones geopolíticas, fragmentación selectiva y fragilidades estructurales.

Equipo Do Better

El 15 aniversario de EsadeGeo, el Centro de Economía Global y Geopolítica de Esade, reunió en Madrid a voces de referencia para abordar un diagnóstico compartido: la economía mundial muestra una resiliencia mayor de la prevista, pero avanza sobre un terreno de tensiones estructurales, fragmentación selectiva y fragilidades profundas, especialmente en el mundo en desarrollo.

En un contexto en el que la incertidumbre se ha vuelto estructural, el encuentro subrayó la necesidad de instituciones sólidas y de una mirada holística que conecte empresa, política internacional y desarrollo.

Certezas estructurales y grandes fragilidades

La intervención principal corrió a cargo del periodista Martin Wolf, editor asociado y principal comentarista de Economía del Financial Times, que articuló un mapa económico global en dos tiempos: lo que puede darse por seguro y lo que permanece abierto e incierto.

Entre las certezas, situó cinco tendencias:

  • El cambio demográfico (envejecimiento y declive poblacional en la mayoría de países relevantes, con excepciones notables como África y el sur de Asia).
  • El dinamismo tecnológico, con la IA como protagonista.
  • La trayectoria histórica del alto crecimiento global en las últimas décadas.
  • El desplazamiento del centro de la producción hacia Asia, especialmente Asia oriental.
  • El calentamiento global, ya por encima de 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales.

Frente a estas constantes, señaló las grandes incógnitas políticas: la posibilidad de guerras mayores, crisis financieras y nuevas pandemias.

En el corto plazo, Wolf subrayó la resiliencia de la economía mundial y su tendencia a crecer alrededor del 3 % salvo catástrofes, incluso en escenarios de elevada volatilidad política. Sin embargo, advirtió que las fragilidades decisivas son otras: la ruptura de relaciones entre grandes potencias (con riesgo de conflicto), la pérdida de margen fiscal en muchas economías avanzadas y la persistente vulnerabilidad del sistema financiero.

Mirando al largo plazo, identificó fuerzas que pueden ralentizar el crecimiento —demografía y fragmentación geopolítica— y otras que podrían acelerarlo. Entre estas últimas, destacó el potencial productivo de la inteligencia artificial, con el matiz de que también puede venir acompañada de mayor inestabilidad social, y la revolución energética basada en tecnologías renovables, que podría abaratar de forma sustancial el coste de la energía y transformar los actuales modelos de desarrollo, especialmente en países emergentes. Su conclusión fue clara: el mundo se mueve en equilibrio inestable, con riesgos reales de deterioro, pero también con motivos para el optimismo si se toman decisiones inteligentes.

Resiliencia del comercio, pero “impago del desarrollo”

Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, aportó un contrapunto centrado en el comercio, la gobernanza global y la realidad del mundo en desarrollo. Su diagnóstico inicial coincidió con el de Wolf en una idea: vivimos una “resiliencia incómoda”. La actividad comercial y económica resiste mejor de lo esperado, pero esa resistencia no equivale a progreso.

En el plano comercial, señaló que las previsiones más pesimistas no se han cumplido y que el comercio mundial muestra un desempeño sorprendentemente robusto. Matizó, no obstante, que parte de esa fortaleza se explica por dinámicas coyunturales —como el adelantamiento de importaciones ante la expectativa de aranceles— y por el hecho de que, pese al endurecimiento del régimen comercial, no se ha llegado aún a una guerra arancelaria plenamente abierta debido a la existencia de negociaciones.

Más importante aún, identificó factores estructurales detrás de la resiliencia del comercio:

  • El fuerte crecimiento del comercio de servicios (menos expuesto a barreras tradicionales).
  • La expansión del comercio Sur-Sur.
  • El empuje de bienes ligados a la inteligencia artificial y a tecnologías limpias.

En este último punto conectó con una transformación mayor: el auge de las renovables y su potencial como palanca de desarrollo y de cierre de brechas entre países.

Los países no están incumpliendo el pago de la deuda, están incumpliendo en desarrollo

Sin embargo, Grynspan desplazó el foco hacia una fragilidad que, según advirtió, recibe menos atención porque no siempre se traduce en crisis de mercado: el deterioro de la capacidad de desarrollo de muchos países del Sud Global. Subrayó que miles de millones de personas viven en países donde el servicio de la deuda pesa más que el gasto en salud o educación y resumió la tensión en una frase: “los países no están incumpliendo el pago de la deuda, están incumpliendo en desarrollo”. Añadió que los flujos de inversión retroceden y que los países más vulnerables se enfrentan a presiones comerciales desproporcionadas, lo que agrava su dependencia de la exportación como fuente de divisas.

Europa, entre rivalidades, alianzas y reformas institucionales

La conversación final conducida entre ambos expertos, conducida por el director de EsadeGeo Angel Saz-Carranza, llevó el debate al terreno de Europa y el futuro del orden multilateral.

Wolf describió a la UE como un actor atrapado entre dos grandes potencias con incentivos depredatorios: por un lado, una política estadounidense cada vez más hostil hacia Europa; por otro, una estrategia china que, a su juicio, aspira a dominar la manufactura global y presiona sobre la base industrial europea. Su recomendación fue que Europa asuma un entorno menos benigno y refuerce su capacidad de defensa económica y estratégica, explorando además alianzas con actores clave como India y los países de África.

Grynspan planteó el marco en términos de elección política: la multipolaridad ya es un hecho, pero lo que está por ver es si existirá una multipolaridad que conviva con el multilateralismo —capaz de hacer el sistema más inclusivo y gobernable— o si, en cambio, la multipolaridad derivará únicamente en fragmentación y pérdida colectiva. Sostuvo que el multilateralismo requiere reformas para recuperar la confianza: mayor agilidad, flexibilidad y capacidad de respuesta. A la vez, defendió que Europa sigue siendo un actor esencial para construir coaliciones y acuerdos.

La UE ha quedado atrapada entre dos grandes potencias con incentivos depredatorios: EEUU y China

En clave más propositiva, apuntó también a espacios de cooperación económica que conviven con la rivalidad: por ejemplo, el potencial de China como mercado de servicios europeo a medida que cambian los patrones de consumo de su población. Y, en términos de alianzas y credibilidad, destacó la importancia de que Europa avance en acuerdos comerciales estratégicos, mencionando Mercosur como prueba de capacidad para diversificar vínculos y construir nuevas redes de cooperación.

La geopolítica ya no es un “tema externo”

A lo largo del acto, el 15 aniversario de EsadeGeo reforzó una idea que atraviesa los debates contemporáneos: la geopolítica ya no es un elemento periférico para gobiernos o empresas, sino una dimensión determinante para entender riesgos, oportunidades, cadenas de suministro, transición energética, políticas industriales y estabilidad institucional.

El encuentro celebró, en ese sentido, la razón de ser del propio centro: conectar análisis académico y debate público para interpretar un mundo en transformación acelerada. Un mundo capaz de sostener crecimiento y comercio pese a shocks, pero con fracturas latentes, con deudas que condicionan el desarrollo de millones de personas y con un orden internacional que solo podrá sostenerse —y renovarse— si las instituciones se adaptan y los actores deciden invertir en cooperación, reformas y visión estratégica.

Un centro nacido para responder a retos globales

EsadeGeo, presidido por Javier Solana —ex secretario general de la OTAN y ex alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad Común—, nació en 2010 con el objetivo de ser más que un espacio de formación e investigación, convirtiéndose también un lugar de encuentro y debate capaz de aportar propuestas y datos a los grandes desafíos sociales.

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