Atención a la salud emocional, clave para la atracción del talento

Las empresas que escuchan activamente a sus equipos y promueven una cultura del bienestar atraen y retienen mejor el talento.

Carlos Cortés

Este artículo es parte del informe Estado del mercado laboral español 2024, elaborado por InfoJobs y Esade. 


Los principales aspectos que se buscan en el trabajo son una cultura positiva (46 %), la salud mental y el bienestar (42 %), un propósito (40 %) y la flexibilidad laboral (38 %). Ello explica que el 63 % de los responsables de gestión de personas consideren que preservar la salud y el bienestar de los empleados es su máxima prioridad. De hecho, el 49 % de las personas trabajadoras prefieren trabajar para una empresa que se ocupe de su salud y bienestar, y tres de cada cuatro esperan que su empresa se ocupe de esta cuestión. Estos son algunos datos que ofrecen los diferentes estudios que analizamos en el informe Del ESG al modelo E.ESG, la centralidad de las personas trabajadoras en la sostenibilidad de las empresas, que hemos publicado recientemente desde Esade. 

En este contexto, las compañías han de ser capaces de responder a esta expectativa de cuidado de la salud emocional, que se está convirtiendo en un elemento diferenciador para la atracción de talento, con una respuesta eficaz que se puede resumir en seis ideas o acciones: 

  1. Incorporar la escucha activa de las necesidades de los equipos 

    La centralidad de las personas es una afirmación que debe ir acompañada de hechos para ser coherente, y no solo inspiradora. Las empresas deben generar programas de bienestar, sobre todo a partir de las necesidades e inquietudes expresadas abiertamente por los equipos. Los estudios de clima son una buena herramienta. Y hace falta más. La voz de la plantilla requiere un lugar en los niveles de dirección y gestión a través de mecanismos como mesas de diálogo y grupos de discusión. Se trata de implicar a las personas en las soluciones, participando activamente en el desarrollo de las políticas de gestión. Cuando se da voz a los empleados, se multiplica por ocho tanto la creencia de que la organización pone a la persona en el centro como la confianza, y se multiplica por cinco el sentido de colectividad. 

  2. Desarrollar un liderazgo responsable 

    El papel que desempeñan las personas que lideran los equipos es un pilar para el bienestar emocional. Sin embargo, a la mitad de los líderes les resulta difícil identificar cuándo sus equipos se encuentran con problemas de exceso de trabajo o agotamiento. Sus colaboradores no son más optimistas, pues el 67 % de ellos opinan que sus líderes no saben cómo cuidar la salud mental. Estos han de ser capaces de manejar sus emociones y las de sus colaboradores, así como las situaciones de conflicto y el estrés. Sin embargo, solo una cuarta parte han recibido algún tipo de formación en salud mental. Y no es porque no quieran: el 91 % sabe que sus acciones afectan a los equipos. De hecho, el impacto del líder en su salud mental es mayor que el de los médicos (51 %) y terapeutas (41 %) y el equivalente al de su pareja (69 %). 

  3. Fomentar la cultura del bienestar 

    No se trata de poner en marcha una iniciativa ‘estrella’ de alto impacto y visibilidad. En realidad, crear una cultura del bienestar se traduce en incorporar conductas de relación saludables como el reconocimiento, la normalización del conflicto, la aceptación del error o la celebración. Estos comportamientos aumentarán la seguridad psicológica y el bienestar emocional del equipo. También los sistemas de recompensa de los líderes pueden incorporar objetivos que impulsen y mejoren la salud de la organización. Entre Europa y América del Norte, más del 70 % de las empresas incluyen al menos una métrica de capital humano en sus planes de incentivos para ejecutivos, siendo la prevalencia más alta la europea, con un 83 %. La creación de un sistema de gestión de conflictos ayudará a establecer un marco claro para canalizar las situaciones más difíciles. Debe ir acompañado de una formación a los responsables de equipos en la normalización del conflicto en un equipo de trabajo. 

  4. Normalizar la salud emocional 

    Aunque el 87 % de los empleados tienen acceso a programas de bienestar mental y emocional, solo el 23 % los utiliza. Entre las razones, destaca el miedo a la estigmatización en temas de salud emocional, la falta de apoyo del líder (solo el 49 % creen que su responsable comprende esta necesidad) y la falta de tiempo (38 %). Los mensajes de normalización de la salud emocional, empezando por los líderes, aumentarán la eficacia de los programas que, realizados con la mejor intención, sabemos que no están teniendo el impacto deseado. 

  5. Atender a la salud social 

    La salud social tiene que ver con el sentido de pertenencia y de inclusión organizativa. Se refiere a disponer de un buen clima laboral y de relaciones saludables con las demás personas de la empresa. Especialmente en entornos de trabajo híbridos, se produce lo que se ha llamado ‘retroceso de la confianza’. Por esta razón, disponer de espacios informales, tanto físicos como en el tiempo, para fortalecer la relación contribuye al bienestar. La cohesión del equipo a través de talleres grupales centrados en la relación es también una buena práctica. 

  6. Segmentar por generaciones 

    Los equipos cada vez son más diversos. Nunca antes habían coincidido tantas generaciones. La ‘generación Z’ reporta niveles significativamente más bajos de bienestar emocional y social, comparados con los ‘millennials’ y la ‘generación X’. Es preciso considerar esta diferencia generacional en las actividades de relación entre equipos: programas de mentoría inversa, formación en la identificación de los sesgos —propios y ajenos entre generaciones— o procesos de acogida presenciales para equipos de trabajo con predominancia del teletrabajo. 

Toma de conciencia y acción. Esta secuencia comienza con la escucha auténtica de lo que necesitan los equipos. Y desde su participación activa, poniendo en marcha acciones sencillas y eficaces. Si de verdad colocamos a la persona en el centro, empecemos desde ahí. Cuidar a las personas es cuidar la organización y a nosotros mismos. 

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