Cultura organizativa inclusiva: El poder de “y” versus “o”
El mundo laboral y la sociedad necesitan personas y organizaciones que potencien una diversidad integral. Hay que huir de etiquetas que empobrecen y resultan injustas.
“Los jóvenes ya no quieren trabajar en grandes compañías porque son burocráticas y prefieren las startups porque en ellas pueden innovar y emprender”. Hace poco escuché esta frase tan contundente (y en mi opinión desafortunada y discutible) a una de las emprendedoras españolas de startups más exitosa.
Lo que esconde esa reflexión es una preocupante mentalidad poco inclusiva y me sorprendió porque viene de una persona con una importante aureola de modernidad. Creo que la realidad laboral es afortunadamente más compleja y rica: ni todas las startups son el paraíso profesional, ni todas las grandes compañías son dinosaurios.
Como ejemplo, comparto mi experiencia gestionando los programas de inicio de carrera en Sanofi Iberia. Cada año miles de jóvenes siguen queriendo trabajar con nosotros en todo el mundo. Una empresa grande y que nos hemos esforzado para adaptarnos a los nuevos tiempos y exigencias del mercado de trabajo.
Mentalidad colaborativa
Estoy convencido que puede haber talento para todo tipo de organización, siempre que tenga una buena propuesta de empleado y más allá de su origen, sector o tamaño, no tenga complejos para comunicarlo interna y externamente de manera honesta e inspiradora.
Hoy las mejores startups y grandes corporaciones tienen mentalidad colaborativa
Necesitamos en la sociedad y el mundo laboral personas y organizaciones que piensen en clave de “y” y no de “o”. Que potencien una diversidad integral: jóvenes y veteranos, mujeres y hombres, así como las emergentes y positivas dinámicas de capacidades diferentes, orientación sexuales, origen étnico, creencias religiosas…
Una mentalidad que huya de las etiquetas fáciles, que tanto daño hacen, que nos empobrecen y son muchas veces profundamente erróneas e injustas.
De hecho, hoy las mejores startups y grandes corporaciones tienen mentalidad colaborativa. En su visión de open innovation incorporan cualquier colaboración que tenga sentido en su estrategia y les aporte valor, más allá de la tipología de compañía. Viven con mentalidad de crecimiento y no con mentalidad fija.
Creen en el valor añadido que el “diferente” a ellas puede generarles e intentar evitar sesgos conscientes o inconscientes que limitan la innovación y captura de oportunidades. Se enfocan en evitar la tentación de la endogamia corporativa o sectorial y que es tan humana.
Empresas inclusivas
Las organizaciones más allá de su tamaño, facturación o tiempo en el mercado están hechas por personas y tienen sus culturas y estrategias. Esto es lo que sí puede hacer difícil las sinergias y puede complicar el encajar entre una persona y una compañía. Esto va mucho más allá y es más profundo de si eres una empresa grande o pequeña o que “apellido” tiene tu tipo de organización.
Superemos las generalizaciones, seamos inclusivos, tengamos visión amplia, apostemos por superar clichés y etiquetas de todo tipo. Esta mentalidad no nos beneficia ni aporta riqueza ni progreso colectivo. Seamos humildes, curiosos, colaborativos y exploremos el talento disponible sin demasiados filtros previos.
Así lo hacen las sociedades más avanzadas, donde los límites están más difusos entre administración, empresas, universidad y tercer sector o entre tipo de compañías. Eso les concede ventajas competitivas, más colaboración, más crecimiento y más futuro.
- Compartir en Twitter
- Compartir en Linked in
- Compartir en Facebook
- Compartir en Whatsapp Compartir en Whatsapp
- Compartir en e-Mail
¿Quieres recibir la newsletter de Do Better?
Suscríbite para recibir nuestro contenido destacado en tu bandeja de entrada..