Mantener una educación humana en el mundo impulsado por IA
La IA no puede sustituir la conexión humana, el debate y el crecimiento compartido que define a las universidades. En Esade, el Center for Excellence in Teaching and Learning reúne a la comunidad académica para reflexionar sobre estos retos.
Los estudiantes llegan con ilusión a su primera clase universitaria, pero en lugar de encontrarse con otros estudiantes, les recibe un ‘profesor’ de IA que les ofrece un plan de estudios hiperpersonalizado y perfectamente adaptado a sus necesidades individuales. Sin duda es eficiente y escalable, pero también bastante solitario.
Aunque esta escena todavía no es real, la IA ya está transformando la educación. En el reciente ‘AI for Teaching Day’ de Esade, líderes empresariales, profesorado y estudiantes debatieron sobre los efectos de la IA en la business education. El evento, organizado por el Esade Center for Excellence in Teaching and Learning (CTL), incluyó varios paneles y sesiones interactivas en las que el profesorado reflexionó sobre cómo la IA puede mejorar el aprendizaje, qué competencias deben adquirir los estudiantes y cómo adaptar su docencia en consecuencia.
Christopher L. Tucci, catedrático de Estrategia Digital e Innovación en Imperial College Business School, ofreció la conferencia inaugural del evento. Planteó una cuestión clave: ¿qué ocurre con la educación cuando la IA aporta el conocimiento, pero no la conexión humana?
La tecnología debe estar al servicio de la pedagogía, no dictarla
Como en cada gran avance tecnológico, el debate ahora se centra en cómo la IA transformará la educación y qué significa esto para profesorado, estudiantes y universidades.
La disrupción no es nueva para el mundo empresarial
Es fácil mostrarse precavido cuando hablamos de “tecnología disruptiva”, pero la disrupción no siempre supone el fin de las empresas existentes. Cuando el mundo dejó atrás los CD y digitalizó la música, las compañías discográficas no desaparecieron. Los reproductores MP3 y las plataformas de música digital acabaron con muchas tiendas físicas, pero el modelo de negocio musical en su conjunto se adaptó al cambio.
Lo mismo ocurrió cuando los smartphones dejaron obsoletos los navegadores GPS independientes. Empresas como Garmin podrían haberse visto acabadas, pero en su lugar pivotaron hacia los dispositivos de fitness y la tecnología GPS especializada para entusiastas del deporte al aire libre.
“Las tecnologías no siempre acaban con las industrias”, señaló Tucci. “Pero si te encuentras en medio de todo ello y no prestas atención, puedes llegar a desaparecer”.
El impacto de la IA en los negocios y lo que significa para la educación
Aunque las universidades no sean empresas tradicionales, son proveedoras de servicios. Las lecciones del sector son relevantes: las universidades deben adaptarse. En primer lugar, la IA puede reducir la carga administrativa del profesorado, desde ayudar en el diseño automatizado del plan de estudios hasta crear itinerarios de aprendizaje personalizados para cada estudiante. En segundo lugar, el profesorado debe preparar todavía mejor al alumnado para incorporarse al mercado laboral, ya que la IA asume cada vez más tareas propias de puestos de entrada.
El profesorado no será sustituido, pero se centrará más en desarrollar los rasgos exclusivamente humanos del alumnado
Durante el evento, una sesión dirigida por el profesor de economía Martí Guasch abordó el potencial de los tutores de IA para la enseñanza. En un proyecto piloto en Esade, introdujo tutores GPT personalizados en una de sus asignaturas de grado. Los datos recogidos al final del curso ofrecen información útil para otros docentes interesados en aplicar tutores GPT en el aula. Esta herramienta puede resultar valiosa para descomponer temas financieros complejos, apoyar la práctica personalizada y ahorrar tiempo de estudio. Sin embargo, también plantea problemas de precisión, dependencia de un buen prompting y necesidad de fuentes complementarias.
“La IA ayudará en el apoyo al estudiante y en las evaluaciones”, señala Tucci. “Pero también plantea grandes preguntas sobre qué hará el profesorado en el futuro”. Lo más probable es que se deba centrar más en diseñar tareas y dinámicas para maximizar el aprendizaje y la reflexión, así como en desarrollar los rasgos exclusivamente humanos del alumnado.
La paradoja del éxito estudiantil
Hoy en día los estudiantes tienen un acceso prácticamente infinito a la información, potentes herramientas para resumir textos, redactar ensayos e incluso pueden usar la IA para revisar y corregir su trabajo y recibir feedback. Pero con tanta ayuda —y, sobre todo, si no aplican un enfoque crítico a lo que la IA les ofrece—, ¿aprenden realmente?
Tucci se pregunta: “¿Y si los estudiantes se vuelven tan dependientes de las herramientas de IA que dejan de aprender a pensar?”. La preocupación generalizada en el mundo de la educación es que pierdan su capacidad de aprender, analizar y adaptarse.
“Tengo auténtico miedo de perder la capacidad de pensar críticamente y por mí mismo”, comentó Timo Sachs, estudiante del Máster en Business Analytics, durante un panel sobre competencias y estrategias para el futuro de la gestión. “Veo en muchos de mis compañeros que acudir a ChatGPT para responder una pregunta es la primera reacción”.
La profesora de Esade Laura Guillén también mostró su preocupación por el riesgo de que los estudiantes pierdan capacidades si dependen en exceso de la IA. Por eso, las universidades no deberían limitarse a diseñar experiencias de aprendizaje potentes para adquirir conocimiento conceptual y procedimental. También deben poner énfasis en desarrollar las competencias humanas: pensamiento crítico, creatividad, juicio ético y resiliencia; los pilares de una educación significativa que vaya más allá de la teoría académica. Además, la universidad debe acompañarlos en la búsqueda de su propio propósito vital.
Otra de las sesiones interactivas dirigida por David Murillo, profesor de Sociología, se centró en la IA como herramienta para el pensamiento crítico en la educación en management. A partir de diferentes casos de uso en Esade, los participantes aprendieron sobre el impacto cognitivo de la IA generativa y exploraron las paradojas de su influencia en las habilidades intelectuales. Esto generó un debate sobre estrategias pedagógicas responsables y éticas que fomenten la autonomía intelectual del alumnado.
¿Podría la IA sustituir a la propia universidad?
Si un estudiante puede beneficiarse de un aprendizaje a medida, feedback personalizado y evaluación continua, ¿sigue necesitando una universidad física?
Aunque las instituciones tradicionales mantienen su prestigio, Tucci advirtió que podrían ser “desintermediadas”, es decir, superadas por plataformas online que ofrezcan credenciales modulares.
Las universidades deben encontrar un equilibrio que combine la experiencia tradicional con lo último que ofrece la tecnología
Imaginemos a futuros estudiantes armando sus títulos con cursos de varios proveedores sin matricularse en una única institución. En un escenario así, la IA no puede replicar la camaradería estudiantil, los debates apasionados en los seminarios ni el crecimiento personal de las experiencias compartidas. Este es el otro lado de la educación universitaria, y resulta mucho más atractivo que estar solo en una oficina en casa conversando únicamente con un instructor de IA.
Las universidades deben afinar una propuesta equilibrada que combine lo mejor de la experiencia universitaria con las últimas innovaciones tecnológicas. Si ignoran el potencial de la IA —o no la integran de forma significativa— corren el riesgo de quedar obsoletas.
En esta línea, los profesores de marketing Carles Torrecilla y Mauro Ribó dirigieron una sesión sobre cómo usar herramientas impulsadas por IA para enriquecer los materiales de los cursos y aumentar la implicación del alumnado. Mostraron ejemplos prácticos de cómo estas herramientas pueden favorecer experiencias de aprendizaje más dinámicas, accesibles y personalizadas.
Estar a la vanguardia del desarrollo tecnológico importa para una universidad, pero no es suficiente. Las instituciones que triunfen serán las que combinen el rigor académico con modelos de aprendizaje flexibles y mejorados con tecnología que den prioridad a la conexión y el desarrollo humanos.
CTL: Facilitar la experimentación, el intercambio y el aprendizaje en IA
Entonces, ¿cómo será la universidad impulsada por IA del futuro? Probablemente aún sea pronto para saberlo, pero las instituciones educativas ya están planificando sus estrategias. En Esade, el CTL se centra en proporcionar un entorno de apoyo para la experimentación. Una parte esencial de su trabajo consiste en facilitar que el profesorado desarrolle e implemente sus proyectos pioneros de IA.
“Tratamos de crear un contexto donde el profesorado pueda experimentar por sí mismo”, explica Valentina De Marchi, profesora de Esade y directora del CTL. “Cada disciplina necesita usar la IA de forma diferente, así que es necesario un enfoque adaptado”. Pero probar cosas nuevas exige mucho trabajo, y la agenda de un profesor ya suele estar llena por la docencia, la investigación y las obligaciones administrativas. Por eso, Esade reconoce formalmente la experimentación con IA como parte de las contribuciones de servicio del profesorado. Se considera parte de sus funciones, de modo que su tiempo dedicado a iniciativas de IA se valora incluso si algunas pruebas no producen resultados inmediatos.
Otro punto clave de la estrategia de Esade es el intercambio de conocimiento. Como en el “AI for Teaching Day”, el CTL ofrece formación en múltiples niveles, desde talleres introductorios hasta sesiones avanzadas que brindan al profesorado herramientas estratégicas para preparar su docencia y maximizar el aprendizaje del alumnado. Además, cada mes se reúne una comunidad docente para intercambiar ideas, debatir los retos a los que se enfrentan y aprender de las experiencias de los demás.
Además, la escuela de negocios fomenta la colaboración entre educadores para que la adopción de la IA sea una transformación compartida y no una tarea solitaria. “Nadie puede hacerlo solo. Pero una comunidad entera sí puede”, afirma De Marchi.
La docencia del futuro
Al finalizar su conferencia inaugural, Tucci subrayó que la tecnología debe estar al servicio de la pedagogía, no dictarla. “Las universidades que prosperen”, concluyó, “serán aquellas que apuesten por lo que las máquinas no pueden ofrecer: mentoría, comunidad y un compromiso compartido con el crecimiento”.
La IA ya está remodelando la educación, pero no tiene por qué ser una amenaza. Para las instituciones académicas abiertas al cambio es una oportunidad para reinventar cómo enseñan y qué priorizan. Las universidades seguirán siendo relevantes no compitiendo con la tecnología, sino potenciando aquello que hace que el aprendizaje humano sea insustituible. Esade abraza esta filosofía pilotando modelos de aprendizaje innovadores y entendiendo aquello que hace que la educación humana sea significativa.
Las herramientas pueden evolucionar, pero el corazón de la educación es —y debe seguir siendo— humano. El estudiante del futuro podrá seguir un camino personalizado y apoyado por IA, pero no lo recorrerá en soledad.
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