El papel de las escuelas de negocios en el camino hacia la descarbonización

Las escuelas de negocios deben predicar con el ejemplo en la lucha contra el cambio climático, alineando sus operaciones con los valores que enseñan. Lograr un marco común para la medición del alcance 3 es fundamental en este esfuerzo.

Cristina Giménez Thomsen

Vivimos en un estado de emergencia climática, como lo demuestran los impactos cada vez mayores del calentamiento global y la degradación de los sistemas críticos de la Tierra. Uno de los marcos científicos más aceptados para entender los límites del planeta es el de los Límites Planetarios, desarrollado por Johan Rockström y el Stockholm Resilience Centre. 

Este modelo identifica nueve procesos clave del sistema terrestre —como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la acidificación de los océanos— que regulan la estabilidad y la resiliencia del planeta. El marco define “espacios operativos seguros” para la humanidad, cuya transgresión implica un riesgo de desestabilización planetaria. 

Según las evaluaciones más recientes, al menos seis de estos nueve límites ya se han sobrepasado, lo que indica un alto riesgo de cambios medioambientales irreversibles. Respetar estos límites es crucial para mantener las condiciones que permiten la vida humana y la biosfera. 

planetary boundaries
Actualización de 2023 de los Límites Planetarios. “Azote para el Stockholm Resilience Centre, basado en el análisis de Richardson et al 2023” 

¿Por qué son tan relevantes las emisiones de CO₂? 

Las emisiones de CO₂ están directamente relacionadas con la transgresión del límite del cambio climático, uno de los nueve límites planetarios. Este límite se basa en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, en particular del CO₂, principal causante del calentamiento global. Más allá del cambio climático, el CO₂ también afecta indirectamente a otros límites, como la acidificación de los océanos —que absorben gran parte de este gas, reduciendo el pH y amenazando la vida marina— y la integridad de la biosfera, ya que las alteraciones climáticas contribuyen a la pérdida de biodiversidad. 

Las emisiones de CO₂ son un elemento central del marco de los límites planetarios, no solo como factor principal en la transgresión del límite climático, sino también por sus efectos en cascada sobre otros procesos del sistema terrestre. Reducirlas es, por tanto, una acción fundamental para mantenernos dentro de un espacio operativo seguro

El papel de las escuelas de negocios

Aunque su huella de carbono es relativamente pequeña en términos globales, el sector de la educación superior tiene un impacto medible y estratégicamente importante, especialmente por su papel como referente educativo. Según datos de 537 instituciones del Reino Unido, en el curso académico 2020/21 emitieron más de 18,1 millones de toneladas de CO₂e, lo que representa alrededor del 2,3 % de la huella total del país (The Royal Anniversary Trust, 2023). En ese mismo estudio, las emisiones de alcance 1 y 2 representaban un 7 % y un 5 %, respectivamente, mientras que el alcance 3 suponía un significativo 88 %. Dentro del alcance 3, los mayores contribuyentes eran la compra de bienes y servicios (36,3 %) y el transporte (24,4 %), incluyendo viajes de negocios, desplazamientos al trabajo y movilidad estudiantil. 

Integrar la acción climática en las operaciones y compras da credibilidad a los valores que se promueven en el aula

Dado este impacto ambiental, las escuelas de negocios deberían centrarse en mejorar la eficiencia energética de los edificios, adoptar fuentes de energía renovables y explorar sistemas de calefacción alternativos. Los planes integrales de movilidad pueden reducir las emisiones relacionadas con los desplazamientos, fomentando el uso de la bicicleta, el transporte público, los desplazamientos a pie y el coche compartido, todo ello respaldado por la infraestructura y los incentivos necesarios. En materia de compras, las escuelas pueden reducir emisiones integrando criterios de carbono, priorizando alimentos de origen vegetal y abasteciéndose de proveedores locales con baja huella de carbono. Además, reducir el desperdicio alimentario, implementar el compostaje y establecer programas eficaces de reciclaje —al tiempo que se minimiza el uso de materiales de un solo uso— son pasos clave hacia un campus más sostenible. 

Para abordar eficazmente estos impactos, las instituciones deben primero medir para poder actuar, utilizando datos sólidos que permitan evaluar el progreso, orientar la toma de decisiones y facilitar la mejora continua. Sin embargo, un obstáculo clave es la falta de un marco estandarizado de reporte de emisiones adaptado a las escuelas de negocios. El sector se caracteriza por una gran diversidad de metodologías y alcance de los datos incluidos (Helmers et al., 2021; Herth & Blok, 2023). Esta falta de consistencia, especialmente en el alcance 3, dificulta la comparación entre instituciones y la definición de objetivos colectivos. Muchas escuelas solo reportan parcialmente las emisiones de alcance 3 —centrándose en categorías como los viajes de negocios o los desplazamientos diarios— y omiten otras como las compras o los bienes de capital. Por ello, es esencial desarrollar un marco de reporte común y específico del sector que garantice la transparencia, la comparabilidad y la credibilidad de los esfuerzos de descarbonización de las escuelas de negocios y universidades en todo el mundo. 

Midiendo nuestro impacto climático

Recientemente hemos llevado a cabo un estudio sobre las prácticas de reporte ambiental de las principales escuelas de negocios, centrado específicamente en cómo miden su impacto climático. Nuestro análisis examinó las 50 primeras instituciones clasificadas en la categoría de huella de carbono del Financial Times tanto en el ranking de Masters in Management de 2024 como en el de MBA de 2025. Tras consolidar y eliminar duplicados, la muestra final incluyó 83 escuelas de negocios en cuatro continentes. 

Para progresar colectivamente, las escuelas de negocios deben avanzar hacia un marco común para la medición del alcance 3

Entre estas instituciones, el 84 % (70 escuelas) reportaban algún nivel de medición de emisiones de alcance 3, lo que refleja una creciente conciencia sobre la importancia de las emisiones indirectas. La gran mayoría (85 %) utiliza el Protocolo de GEI como marco de reporte, aunque un 11 % no especificó el estándar empleado. Las emisiones relacionadas con el transporte fueron las más reportadas: el 85,7 % incluyó los viajes de negocios, el 81,4 % los desplazamientos del personal, el 52,9 % los viajes estudiantiles y el 48,6 % los desplazamientos de estudiantes. Otras categorías comunes incluyeron la gestión de residuos (75,7 %), compras de bienes y servicios (70 %), bienes de capital (52,9 %) y actividades relacionadas con la energía (48,6 %). A pesar de estos avances, solo el 12,9 % de las escuelas reportaban de forma completa todas las principales dimensiones del alcance 3, y solo el 30 % cubrían las dos categorías más importantes: compras y movilidad. 

Para lograr credibilidad y progresar colectivamente, las escuelas de negocios deben avanzar hacia un marco común para la medición del alcance 3 que defina un conjunto estándar de categorías de emisión y proporcione directrices claras y prácticas adaptadas al contexto específico de la educación superior. De forma esperanzadora, algunas instituciones líderes ya están dando pasos en esta dirección. La red AERO (Alliance for Environmental Responsibility in Business Schools), lanzada a principios de 2025, reúne a ocho escuelas europeas —entre ellas Esade Business School (España), ESSEC Business School (Francia), Kozminski University (Polonia), SDA Bocconi School of Management (Italia), Stockholm School of Economics (Suecia), University of St. Gallen (Suiza), Vlerick Business School (Bélgica) y WHU - Otto Beisheim School of Management (Alemania)— para colaborar en la descarbonización operativa. Una de las principales iniciativas de AERO es el desarrollo de directrices compartidas para la medición del alcance 3, con el objetivo de armonizar las prácticas de reporte, mejorar la calidad de los datos y fomentar la rendición de cuentas en el sector. 

Una responsabilidad única

Las escuelas de negocios tienen una responsabilidad única en la lucha contra el cambio climático. Estamos formando a la próxima generación de líderes, responsables políticos y emprendedores, quienes diseñarán las estrategias y tomarán las decisiones de las organizaciones del futuro. Debemos predicar con el ejemplo en nuestra manera de operar, demostrando que la sostenibilidad no solo se enseña, sino que también se practica. Integrar la acción climática en las operaciones del campus, la gestión de emisiones y las políticas de compras da credibilidad a los valores promovidos en el aula. En este sentido, la descarbonización no es solo un objetivo operativo, sino también un imperativo pedagógico. Alineando lo que enseñamos con lo que hacemos, las escuelas de negocios pueden desempeñar un papel transformador en la transición global hacia una economía baja en carbono. Como dijo Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. 

Todo el contenido está disponible bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.