La nueva ‘chair’ de Esade para convertir la investigación en impacto significativo

La Chair in Social Impact abordará las preguntas de investigación que emergen en el día a día del sector. Su objetivo es trasladar conocimientos basados en la evidencia para fortalecer la forma en que se crea, financia, mide y escala el impacto.

Equipo Do Better

¿Qué significa para una organización tener un impacto significativo en el mundo actual? Mientras las guerras continúan, las desigualdades se profundizan y el planeta se calienta, esta pregunta resulta cada vez más urgente. Vivimos tiempos paradójicos: nunca antes nuestro conocimiento y nuestras tecnologías habían sido tan poderosos, y sin embargo nuestra capacidad colectiva para resolver los grandes desafíos del mundo parece tambalearse. En este contexto, las universidades tienen un papel esencial: no solo como lugares de aprendizaje, sino también como laboratorios de acción y responsabilidad compartida. 

En Esade, esta convicción ha tomado forma a través de la Chair in Social Impact, una iniciativa pionera del Esade Center for Social Impact (ECSI), diseñada para comprender y amplificar el modo en que las organizaciones generan cambios sociales y medioambientales positivos. La Chair busca conectar la investigación rigurosa con la práctica real, reuniendo a académicos, profesionales y responsables de políticas públicas con un objetivo común: hacer que el impacto funcione mejor. 

Un centro para el impacto significativo

Dirigida por la profesora Lisa Hehenberger, la Chair explorará cómo las organizaciones generan y miden la transformación positiva, centrándose en temas como la inversión y la filantropía de impacto, el emprendimiento de impacto, y la medición y gestión del impacto, entre otros. Su misión es ambiciosa pero realista: sensibilizar, mejorar las prácticas, generar conocimiento, desarrollar talento, contribuir al debate sobre políticas y fomentar la colaboración en el creciente ámbito del impacto. 

Necesitamos entender realmente los problemas antes de saltar a las soluciones

Este ecosistema de impacto es amplio e interdependiente —fundaciones, ONG, inversores, empresas, administraciones públicas y universidades—, todos ellos configurando el campo de maneras distintas. Las actividades de la Chair reflejan esta diversidad: desarrollará nueva investigación cada año, diseñará programas de liderazgo y formación, y organizará una Impact Summit anual para reunir a la comunidad. Todo ello es posible gracias a sus socios fundadores: Fundación BBK, Robert Bosch Stiftung, Bertelsmann Stiftung y Impact Bridge Asset Management. 

Según Hehenberger, el impacto genuino comienza no con la acción, sino con la comprensión. “Necesitamos entender realmente los problemas antes de saltar a las soluciones”, explica. “Nuestro trabajo consiste en aprender de forma colaborativa, de modo que podamos diseñar soluciones que aborden verdaderamente los sistemas que hay detrás de los problemas sociales y medioambientales”. 

Se trata de un enfoque desde el terreno: las preguntas de investigación provienen directamente de los retos que se encuentran los propios profesionales del sector. Un proyecto reciente, por ejemplo, analiza cómo las fundaciones comunican y gestionan internamente su impacto —cómo garantizar que las conversaciones en los consejos de administración se centren en los resultados sociales, y no solo en los financieros—. Y el que será el primer proyecto de investigación de la Chair aborda el difícil reto de medir el cambio sistémico: ¿cómo están abordando las fundaciones filantrópicas europeas la medición del cambio de sistemas? ¿Cómo definimos un sistema y cómo sabemos cuándo lo hemos transformado realmente? 

Una llamada a la responsabilidad

Para Daniel Traça, director general de Esade, la creación de la Chair representa un compromiso institucional más profundo con la acción. “Las universidades desempeñan un papel fundamental en el mundo actual”, afirmó durante la presentación. “Los desafíos actuales exigen responsabilidad por parte de todos nosotros. En Esade, estamos en posición de reunir a una gran coalición de personas en Barcelona —y en todo el mundo— para pasar a la acción. Eso es el impacto significativo: hacer las cosas con un fuerte sentido de propósito para cambiar la vida de las personas”. 

El conocimiento, si está guiado por un propósito, aún puede cambiar el mundo

Ese sentido de propósito forma parte del ADN de Esade, una institución arraigada en los valores de la Compañía de Jesús. Esta tradición académica y educativa se traduce en una manera de investigar, enseñar y aprender desde una perspectiva humanista orientada a la justicia y al bien común. Y como señaló Traça, esta Chair no se centrará solo en generar ideas, sino en llevarlas a cabo: testear, conectar y escalar iniciativas que puedan ayudar a las comunidades. 

Acción por el cambio sistémico

Durante el acto de presentación, la mesa redonda Systemic Change in Times of Polycrisis exploró cómo impulsar un cambio que vaya más allá de intervenciones aisladas, una de las cuestiones centrales de la Chair. La conversación destacó una idea clave: el cambio sistémico no es solo una cuestión de escala, sino que también requiere alinear prioridades, generar confianza y compartir propósito entre todos los actores implicados. 

Anna-Marie HarlingSenior Philanthropy Advisor en LGT Private Banking, subrayó que el cambio sistémico consiste en “alcanzar nuevos equilibrios: abordar las causas profundas, no los síntomas, y trabajar de forma colaborativa entre sectores y actores”. 

Un ejemplo concreto lo aportó Rocío del Mar, cofundadora de TuTecho, una empresa social que lucha contra la falta de vivienda en España. TuTecho combina inversión inmobiliaria con propósito social, adquiriendo y alquilando viviendas a personas en situación vulnerable. “Nadie puede reconstruir su vida sin un hogar estable”, afirmó Del Mar. “Nuestro modelo demuestra que la inversión social puede ser un motor clave del cambio sistémico, alineando a inversores, filántropos y administraciones públicas en torno a un lenguaje común y valores compartidos”. 

Arturo Benito, director general de Impact Bridge Asset Management, recalcó que el camino hacia el cambio sistémico está lejos de ser fácil. Incluso la colaboración es más difícil de lo que parece. “En teoría, colaborar es obvio. En la práctica, se trata de reunir a todo el sistema en la misma sala. Requiere un liderazgo humilde y mucha capacidad de escucha”. También insistió en la importancia de incorporar conocimientos académicos rigurosos a las prácticas de inversión de impacto. 

Repensar el papel de la empresa

Una segunda mesa redonda, The Changing Role of Business in Furthering Social and Environmental Impact, llevó esta reflexión un paso más allá. Exploró cómo las empresas —y las escuelas de negocios— pueden contribuir a redefinir el éxito en un mundo frágil. Los ponentes también compartieron sus opiniones sobre algunos de los mayores desafíos actuales y cómo las empresas pueden contribuir a solucionarlos, más allá de simplemente evitar el daño. 

Para Miquel Torres, director general de Familia Torres, una bodega catalana fundada en 1870, la crisis medioambiental se hizo evidente en la tierra bajo sus pies. “El cambio climático estaba destruyendo lo que más valorábamos”, explicó. “Al adoptar la agricultura regenerativa, imitando a la naturaleza en lugar de explotarla, nos dimos cuenta de que podíamos restaurar la tierra y el negocio al mismo tiempo”. 

María Oliva, directora de impacto en MCE Social Capital, describió el enorme desafío al que se enfrentan empresas e inversores para responder a los efectos del cambio climático en la agricultura. Millones de agricultores —y las poblaciones que dependen de ellos para alimentarse— afrontan riesgos cada vez mayores. “Se enfrentan a una doble presión: necesitan más inversión para adaptación y resiliencia, pero los inversores son cada vez más reacios al riesgo en el sector agrícola”, afirmó. 

Por su parte, Pau Vidal, delegado de la Compañía de Jesús en Cataluña, abordó el problema de la migración masiva. Tras haber trabajado durante ocho años en campos de refugiados en África, llegó a una conclusión clara: “El impacto solo es exitoso cuando tiene raíces locales y las personas destinatarias pueden hacerlo crecer por sí mismas”. 

En una reflexión más amplia, Xavi Pont, cofundador y socio director de Ship2B Ventures, señaló cómo las trayectorias individuales a menudo parecen desconectadas de los desafíos globales. “Necesitamos pasar del impacto individual al impacto colectivo”, afirmó. Por ejemplo, la soledad involuntaria y el aislamiento social afectan cada día a más personas, una paradoja en un mundo hiperconectado. “Debemos reunir a distintos actores para comprender el problema y ver qué se puede hacer”. 

Un compromiso compartido con la transformación

La Chair no solo estudiará el impacto, sino que contribuirá a configurar el sector mediante el desarrollo de herramientas, la creación de comunidades de práctica y la formación de la próxima generación de líderes. En una época de policrisis, en la que los desafíos se entrecruzan y multiplican, la iniciativa se erige como una respuesta y una promesa: que el conocimiento, si está guiado por un propósito, aún puede cambiar el mundo. 

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