¿Sufre un retroceso global la diversidad, equidad e inclusión?

Trump ha fulminado los programas públicos de DEI en EEUU y muchas corporaciones están siguiendo su ejemplo. Pero descartar las políticas de DEI solo porque algunas se han implementado mal es un error.

Equipo Do Better

Cuando el movimiento Black Lives Matter ganó atención global tras el asesinato de George Floyd en 2020, las empresas se apresuraron a declarar públicamente su apoyo a la causa. 

Un anuncio de McDonald's enumeraba los nombres de varias personas negras asesinadas en actos de violencia, y pronto fue seguido por una campaña titulada "Amplificando Voces Negras". Elizabeth Campbell, directora senior de estrategia de compromiso cultural de McDonald's en aquel momento, afirmó: "McDonald's quería ser parte de la solución… no parte del problema". 

Doug McMillon, CEO de Walmart, hizo un compromiso similar: "Para influir y liderar el cambio, vamos a utilizar el poder de Walmart para invertir recursos y desarrollar estrategias que aumenten la equidad, la justicia y la equidad en los aspectos de la vida cotidiana". 

Un editorial de Amazon en honor a la celebración de Juneteenth —que conmemora la emancipación de los afrodescendientes esclavizados en EEUU— en 2020 también se comprometió a "ayudar a construir un país y un mundo donde todos puedan vivir con dignidad y sin miedo". La compañía, además, donó 10 millones de dólares a organizaciones que trabajan por la justicia social y la equidad. 

Retroceso en DEI

Antes de Black Lives Matter, los movimientos #MeToo y los informes globales sobre la brecha salarial de género ya habían puesto de relieve las continuas discrepancias en la igualdad de género. La creciente urgencia en torno al cambio climático, una mayor conciencia sobre la identidad de género y la creciente influencia de los empleados de la Generación Z en el entorno laboral han contribuido a la aceptación —y expectativa— de las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI)

En lugar de tender puentes, las políticas de DEI a menudo se han percibido como imposiciones ideológicas o cambios culturales forzados

Pero para el momento en que, el 20 de enero, el presidente Trump tomo posesión y emitió una orden ejecutiva para terminar con los "programas gubernamentales de DEI radicales y derrochadores", McDonald's, Walmart y Amazon ya habían abandonado los compromisos que habían asumido cinco años antes. 

Según informó AP en noviembre, Walmart se ha unido a una "creciente lista de grandes corporaciones" que han cedido a la presión de activistas conservadores. Para el 6 de enero, McDonald's anunció que estaba "retirando la fijación de objetivos aspiracionales de representación" junto con su "Compromiso Mutuo de DEI en la cadena de suministro". Cuatro días después, la CNBC informó que Amazon había enviado un memorando interno anunciando que reduciría muchas de sus iniciativas de diversidad e inclusión. 

Usar las políticas de DEI con inteligencia

Aunque empresas como Apple, Costco, Microsoft y JPMorgan continúan abogando por el valor de las políticas de DEI, todas las señales apuntan a un retroceso significativo en el próximo año. 

"Con Trump liderando el discurso, las políticas DEI están bajo ataque tanto en la administración pública como en la empresa privada", afirma Patricia Cauqui, directora académica del programa LEAP Women and Sustainability y codirectora del Esade Gender Monitor

"Las políticas de diversidad, equidad e inclusión son esenciales porque abordan desigualdades históricas y realidades persistentes de exclusión", señala Cauqui. Sin embargo, más que un abandono de los problemas que estas políticas pretendían resolver, el problema radica en la forma en que se han implementado. 

Bien gestionadas, las políticas de DEI fortalecen la innovación, mejoran el rendimiento organizacional y atraen talento global

"A menudo, en lugar de tender puentes, han sido percibidas como imposiciones ideológicas o como cambios culturales forzados", explica. "Esto ha generado rechazo, no porque la diversidad no sea importante, sino porque el enfoque ha perdido, en ocasiones, conexión con las personas que debería unir". 

El movimiento pendular que observamos hoy, continúa Cauqui, no cuestiona necesariamente la necesidad de equidad. Más bien, critica la falta de sensibilidad en la forma en que se aplicaron las políticas anteriores. Y a medida que la controversia en torno a la orden ejecutiva de Trump intensifica el debate global, "el desafío está en redirigirlas hacia lo que realmente funciona: resolver problemas concretos, comunicar con claridad sus beneficios y generar consensos en lugar de divisiones". 

Un panorama global desigual

"Descartar las políticas DEI porque han sido mal ejecutadas sería como tirar la herramienta porque alguien no la usó correctamente", señala Cauqui. “Empresas como Apple o Costco han demostrado que, gestionadas de manera sensata, estas políticas no solo fortalecen la innovación, sino que mejoran el desempeño organizacional y crean lugares de trabajo atractivos para el talento global”. 

Si bien la polémica se ha concentrado principalmente en EEUU, el panorama en Europa sigue siendo incierto. Las estrictas regulaciones de la UE prohíben cualquier tipo de discriminación por motivos de raza y origen étnico en el ámbito laboral, además de establecer requisitos de igualdad de trato en el empleo y en el suministro de bienes y servicios. 

En regiones con menor supervisión normativa, el progreso en DEI dependerá de cómo se valore su impacto en la competitividad

Sin embargo, a pesar de estas regulaciones, Cauqui advierte que la acumulación de desafíos económicos y estratégicos, junto con un crecimiento desfavorable en comparación con otras regiones, podría limitar la capacidad de Europa para lograr avances positivos. "Puede que Europa mantenga al menos una base de estas políticas, impulsada por su marco normativo y cultural”, afirma. 

El panorama es aún más desigual en el resto del mundo, donde el progreso dependerá más de la presión social y del liderazgo corporativo que de las regulaciones gubernamentales. "En mercados emergentes, las multinacionales y las iniciativas privadas serán clave para integrar estas políticas", apunta Cauqui. “En regiones con menor supervisión normativa, su progreso dependerá de cómo se valore su impacto en la competitividad”. 

Beneficios de la DEI para las empresas

La mejor solución para las empresas, sugiere Cauqui, es plantear las políticas de DEI como una reflexión sobre los clientes a los que sirven en una sociedad cada vez más globalizada y diversa. 

"Estas políticas son un recurso estratégico", advierte. "Una fuerza laboral diversa genera perspectivas únicas, fomenta la creatividad y permite a las organizaciones competir en mercados cada vez más complejos”. 

"También debemos mirar hacia adelante”, plantea Cauqui. “Estamos en los albores de una revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial. ¿Será tan importante la innovación humana cuando las máquinas asuman un rol más prominente? Quizás, más que nunca, la humanidad y su diversidad serán el factor diferenciador frente a la automatización". 

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