Cómo las ONG pueden colaborar con el activismo juvenil
Las ONG ya no son las únicas líderes de las causas sociales. Cada vez más, adquieren un nuevo papel de facilitación y amplificación de los movimientos del activismo juvenil para trabajar de forma conjunta en las iniciativas de transformación social.
Cuando miles de jóvenes salieron a la calle bajo el lema Fridays for Future, lo hicieron sin esperar permiso de nadie. Lo mismo ocurrió con otros movimientos por la igualdad, la salud mental o los derechos LGTBIQ+. Las nuevas generaciones se movilizan con rapidez, autenticidad y propósito, utilizando las redes sociales como plataforma y la colaboración horizontal como su principal estrategia.
Su impulso ha redefinido la forma de entender la acción social. Hoy, la juventud ya no necesita a las ONG para organizarse, pero las ONG sí pueden jugar un papel clave: amplificar el impacto de estos movimientos, conectar con su energía y acompañarlos con experiencia y estructura.
¿Cómo pueden las ONG colaborar con una juventud que se moviliza sola? El informe Jóvenes y ONG: Los retos de la colaboración entre las ONG y la juventud, elaborado por el Instituto de Innovación Social de Esade en colaboración con la Fundación PwC, analiza cómo están evolucionando las relaciones entre ambos y qué aprendizajes surgen de esta alianza con potencial transformador. Sus autores, Mar Cordobés, Ignasi Carreras y Maria Sureda, advierten que la duda ya no es si colaborar o no, sino cómo y cuándo hacerlo.
Causas, valores y nuevas formas de movilizarse
El compromiso social de las nuevas generaciones es indudable. Los jóvenes de hoy participan de manera activa en causas que sienten cercanas y urgentes: la justicia climática, la igualdad de género, la salud mental, el acceso a la vivienda o la defensa de los derechos humanos y de los colectivos minoritarios.
El compromiso social de la juventud responde a una participación más emocional, identitaria y directa
Su manera de actuar se aleja de los cauces tradicionales. Las redes sociales son su espacio natural de encuentro, organización y movilización, donde las causas se difunden a gran velocidad y las acciones colectivas se coordinan con agilidad. Además, buscan la coherencia y valoran la transparencia: quieren que las formas de actuar reflejen los valores que defienden.
Esta coherencia explica su desconfianza hacia instituciones tradicionales, más jerárquicas o lentas. Prefieren estructuras horizontales y colaborativas, donde las decisiones se tomen de manera compartida y el impacto sea tangible. Su modo de implicarse no responde tanto a la lógica del voluntariado formal, sino a una participación más emocional, identitaria y directa. Las ONG que entienden estas dinámicas y saben adaptarse ganan en legitimidad y conexión con esta generación que exige autenticidad.
De la tutela al apoyo: nuevas relaciones entre ONG y activismo
Durante décadas las ONG fueron el principal canal de participación ciudadana en causas sociales y en términos de solidaridad. Hoy ese rol se ha transformado. Las organizaciones ya no son el punto de partida de la acción social, sino un socio posible, un aliado que puede aportar estructura, experiencia y redes a movimientos que nacen desde la base. El reto, tal y como lo presenta el informe, consiste en pasar de la tutela al apoyo: acompañar en lugar de dirigir.
En este nuevo equilibrio cada parte aporta un valor esencial. La juventud contribuye con energía, innovación, agilidad y compromiso, además de con una capacidad especial para comunicar, conectar y generar comunidad, mientras que las ONG aportan su experiencia, sus recursos y su capacidad de incidencia política.
El potencial surge precisamente de esa combinación: la energía transformadora del activismo juvenil, unida a la solidez y las capacidades operativas y organizativas de las ONG, puede generar un impacto social mayor que el que cualquiera lograría por separado.
En este nuevo modelo, las colaboraciones exitosas son aquellas que se basan en la confianza mutua, la flexibilidad y un reconocimiento real de las capacidades de cada actor.
Sinergias que funcionan: cuando las ONG amplifican el activismo juvenil
Cada vez más ONG están aprendiendo a actuar como amplificadoras del activismo juvenil, utilizando sus recursos para apoyar las iniciativas lideradas por jóvenes.
Un ejemplo es el apoyo que diversas organizaciones han proporcionado a Fridays for Future (FFF). ONG como Greenpeace y Oxfam asistieron en la planificación y la ejecución de las manifestaciones del movimiento, ofreciendo sus recursos y experiencia en protestas masivas. También en diversas iniciativas legales, junto con Ecologistas en Acción, con demandas por inacción climática a los gobiernos. Otras como Scientists for Future brindaron respaldo científico, asesorando con información basada en investigaciones actuales sobre el cambio climático. El objetivo general: ayudar a las causas emergentes para que ganen alcance y credibilidad institucional, sin perder su autonomía.
La nueva forma de innovación social es colaborativa, intergeneracional y basada en el intercambio de conocimiento
Al mismo tiempo, los movimientos juveniles están actuando como catalizadores del cambio dentro de las propias ONG, impulsando su renovación interna y empujándolas hacia estructuras más dinámicas, horizontales y abiertas. Es así como Greenpeace entregó el control de sus redes sociales a Fridays For Future en mayo de 2019, con tal de ayudar a difundir sus mensajes a una audiencia más amplia y diversa. En definitiva, trabajar unidos para llegar más lejos.
De hecho, algunas organizaciones han empezado a crear espacios de participación juvenil en sus propias estructuras, creando campañas junto a colectivos activistas. Este modelo colaborativo, basado en la escucha y la cocreación, está generando aprendizajes compartidos: las ONG descubren nuevas formas de operar y de conectar con la sociedad y los jóvenes acceden a recursos y herramientas que amplifican su capacidad de acción, además de aprender y adquirir competencias. Es el caso de Amnistía Internacional Chile, que de su colaboración con jóvenes activistas ha creado la Estrategia Global de Niños, Niñas y Jóvenes con el lema “¡Jóvenes, Fuerza, Acción!”. Juntos, no solo trabajan en proyectos enfocados en materia de derechos humanos, sino también en garantizar su evaluación e implementación posterior.
De fondo se perfila una nueva forma de innovación social: colaborativa, intergeneracional y basada en el intercambio de conocimiento y experiencias. Cuando las ONG y la juventud operan juntas con “mentalidad de movimiento”, la acción social se vuelve más viva, más conectada y transformadora. Y el bien común gana con ello.
Frenos al cambio: brecha generacional y desafíos estructurales
Este proceso de colaboración no está exento de tensiones. El informe identifica varios desafíos que limitan su consolidación:
- La desconfianza de muchos jóvenes hacia las ONG, percibidas como lentas o burocráticas, frente a su preferencia por modelos más ágiles y horizontales.
- Las diferencias de estilo: mientras las ONG suelen planificar a medio o largo plazo, los movimientos juveniles tienden a operar por objetivos, por proyectos inmediatos y de corta duración.
- Las dificultades de financiación y de autonomía, que también pesan, especialmente cuando el apoyo económico puede condicionar la independencia del activismo.
- Las brechas generacionales y la falta de diversidad en las estructuras organizativas, que dificultan la plena integración de la mirada joven en la toma de decisiones.
Ante estos retos el informe subraya la importancia de construir alianzas flexibles y basadas en valores compartidos, capaces de equilibrar el apoyo institucional con la autonomía juvenil. Solo así se evita que la colaboración se convierta en subordinación o en dependencia.
Hacia una nueva cultura de colaboración social
La relación entre las ONG y el activismo juvenil está dejando de ser un vínculo instrumental para convertirse en una oportunidad estratégica a varios niveles. En lugar de competir por el liderazgo de las causas sociales, ambas partes pueden construir una nueva cultura de la colaboración más abierta, descentralizada y participativa.
Estas alianzas no solo funcionan como herramientas de impacto social, sino también como espacios de aprendizaje cívico y ciudadanía activa. Los jóvenes desarrollan competencias de liderazgo y colaboración y las ONG redescubren su capacidad de adaptación e innovación.
Las nuevas generaciones no solo exigen un futuro distinto, sino que están aprendiendo a construirlo desde ahora. Y eso supone un claro reto claro las ONG, para las instituciones y para los líderes de hoy: escuchar, facilitar y aprender de una juventud que está marcando el ritmo del cambio social.
- Compartir en Twitter
- Compartir en Linked in
- Compartir en Facebook
- Compartir en Whatsapp Compartir en Whatsapp
- Compartir en e-Mail
Programas relacionados
Dirección y Gestión de Organizaciones no Gubernamentales (DGONG)
Más información¿Quieres recibir la newsletter de Do Better?
Suscríbite para recibir nuestro contenido destacado en tu bandeja de entrada..