Innovación y competitividad para liderar en la era de la ventaja cognitiva
La confluencia entre inteligencia artificial, grandes volúmenes de datos y supercomputación redefine las reglas del tablero global y exige un liderazgo con capacidad de anticipación. La ventaja competitiva del futuro es, ante todo, cognitiva.
Hoy la toma de decisiones en una empresa, incluso en una pyme, puede estar condicionada por tensiones geopolíticas, escasez de chips, regulación de datos o dependencia tecnológica. Ante este panorama, la innovación no debe ser tomada como un factor cualquiera: es la variable central que lo reordena todo. Las reglas del juego han cambiado rápida y radicalmente.
Así lo expuso el profesor y decano asociado del Executive MBA de Esade, Xavier Ferràs, en una masterclass ofrecida durante la Esade Live Experience, una jornada de puertas abiertas para partners, candidatos y exalumnos en el nuevo campus de Esade en Madrid.
Desde una visión transversal, estructural y macro, Ferràs aporta una aguda lectura de lo que ocurre en el tablero global: quién controla qué, por qué y cómo impacta esto en la competitividad de las organizaciones. ¿Hacia dónde nos lleva la innovación?
La triple convergencia: datos, IA y supercomputadores
La revolución tecnológica actual no es consecuencia de una sola invención, sino de la combinación simultanea de tres “fuerzas”: grandes volúmenes de datos, inteligencia artificial (IA) y una capacidad computacional sin precedentes.
Uno de los principales motores ha sido la llamada ley de Moore, que predijo la duplicación de la capacidad de los microchips cada dos años. Esta predicción sigue viva y ha crecido exponencialmente, impulsada por fuertes inversiones y competición geopolítica. El objetivo: tener los mejores chips no solo para producir bienes, sino para dominar sectores estratégicos como la medicina, la defensa, la energía o la movilidad.
A ello se suma la carrera internacional por la supercomputación. Hoy, supercomputadores como El Capitán (EEUU) —capaz de realizar 1,7 trillones de operaciones por segundo— permiten realizar simulaciones complejas que pueden ir desde la evolución de un cáncer hasta la previsión de escenarios climáticos locales. Y como subraya Ferràs, “siguiendo la ley de Moore, este superordenador lo podremos llevar en el bolsillo dentro de diez años”.
La siguiente disrupción con gran capacidad de impacto es la computación cuántica, hoy en desarrollo
Cuando este poder computacional se combina con redes neuronales artificiales entrenadas con infinidad de datos, el resultado es una inteligencia artificial que deja de ser una mera herramienta de automatización para convertirse en una aliada estratégica. Como dijo Ilya Sutskever, cofundador de OpenAI: “Son cerebros digitales corriendo en supercomputadores”.
La IA no es un sistema de programación, sino redes neuronales que procesan datos a alta velocidad, se entrenan, aprenden de la experiencia y ofrecen un output que responde al entrenamiento que han recibido.
Este “cerebro” ya está aquí, impactando en la productividad y en los costes. Y ya es capaz de diagnosticar mejor que un médico, de traducir, escribir, razonar o incluso formular hipótesis científicas. Como apunta Ferràs: si Einstein sintetizó la energía en tres variables (E=mc2), ¿qué se puede llegar a descubrir combinando cincuenta?
La siguiente disrupción con gran capacidad de impacto es la computación cuántica, hoy en desarrollo. Con un potencial muy superior al de la computación actual para procesar datos, se convertirá en una tecnología clave en multitud de sectores, entre ellos la defensa y la ciberseguridad.
Del management a la IA Organización
“El management y la tecnología están convergiendo, se están fusionando”. Con esta afirmación, Ferràs sintetiza el cambio de paradigma: ya no se trata de entender la tecnología como herramienta, sino como parte del núcleo estratégico del negocio. Las diez empresas más valiosas del mundo son tecnológicas o invierten masivamente en tecnología. Un dato: siete de ellas equiparan en valor al PIB español.
Esta transformación implica reconfigurar el management. Las decisiones ya no se basan únicamente en la experiencia, se toman sobre “mares de datos”, modelos de IA y flujos de información automatizada. La ventaja competitiva clásica —coste, eficiencia, diferenciación— da paso a lo que Xavier Ferràs denomina la ventaja cognitiva.
Las empresas líderes ya están adoptando esta visión y configurando un modelo de organización que responde a esta lógica: una capa humana de validación y supervisión, un “data lake” que recoge información propia y externa, y un motor de inteligencia artificial que procesa, aprende, simula y recomienda.
Sectores como la salud, la banca o la distribución están construyendo lo que Ferràs llama la IA Organización. Y este cambio impacta directamente en el rol directivo que tendrá que validar, firmar y asumir la responsabilidad ante decisiones generadas por sistemas algorítmicos.
Tecnología y geoestrategia: El nuevo tablero global
Este nuevo paradigma no solo transforma a las empresas, sino también la geoestrategia. El mundo estable en el que dominaba el modelo occidental —democracia y capitalismo de mercado— y que durante décadas apostó por la globalización, la externalización y el mercado como regulador, parece que llega a su fin.
La tecnología es crítica. Las cadenas de suministros se han mostrado vulnerables ante pandemias, guerras o bloqueos estratégicos. A día de hoy, no tener acceso a chips puede dejar una región entera sin automóviles, sin dispositivos médicos o sin capacidades defensivas. De modo que la soberanía tecnológica ha pasado a ser una prioridad estratégica. Se ha pasado de externalizar masivamente a bajo coste a la urgencia por internalizar la tecnología. Lo prioritario es asegurar el acceso a recursos clave, infraestructuras digitales y capacidades científicas de frontera.
La UE sigue dependiendo de terceros para elementos críticos
En 2022 China superó por primera vez a EEUU en producción científica. Desde ese momento, las grandes potencias han reaccionado con inversiones masivas en I+D. Corea del Sur ha anunciado 450.000 millones de dólares en tecnología de semiconductores, el equivalente a los presupuestos generales del Estado español.
Por su parte, la Unión Europea sigue dependiendo de terceros para elementos críticos. Mientras tanto, la producción científica, la creación de modelos de IA y las inversiones en I+D se concentran cada vez más en manos privadas y en ecosistemas industriales ajenos al continente europeo.
Hacía una era fascinante
Pese a todos los riesgos y a la velocidad de los cambios, el potencial de toda esta innovación es enorme. El uso de inteligencia artificial está permitiendo revolucionar la ciencia descubriendo nuevos compuestos, diseñando materiales, anticipando estructuras de proteínas o proponiendo soluciones médicas a problemas que no tenían respuesta.
Pero esta edad dorada no será para todos. Solo para quienes entiendan que el liderazgo ya no ha de ser capaz de adaptarse, sino de anticiparse. Ya no basta con adoptar nuevas tecnologías; también necesario cambiar la forma en la que se toman las decisiones, se organiza y se compite.
- Compartir en Twitter
- Compartir en Linked in
- Compartir en Facebook
- Compartir en Whatsapp Compartir en Whatsapp
- Compartir en e-Mail
¿Quieres recibir la newsletter de Do Better?
Suscríbite para recibir nuestro contenido destacado en tu bandeja de entrada..